viernes, 6 de noviembre de 2026

Escuela de Familias 8: Factores de riesgo y de protección

 


No existe una causa concreta que explique por qué una persona comienza a consumir drogas. Parece más adecuado hablar de la existencia de diversas condiciones que se combinan y favorecen este proceso.

            Por lo tanto, se puede hablar de factores de riesgo, entendidos como “aquellas condiciones que favorecen el proceso del consumo de drogas, o sea, lo hacen más probable”; y factores de protección, entendidos como “condiciones que disminuyen la probabilidad de adentrarse en el consumo de drogas”.


 

8.1. FACTORES DE RIESGO

  • CURIOSIDAD POR EXPERIMENTAR: Es normal en la adolescencia explorar, experimentar y querer estar a la última. Esta necesidad de descubrir es propia  a esta edad y el mundo de las drogas puede percibirse como algo repleto de sorpresas. No es extraño que los jóvenes quieran tener sus propias experiencias con las drogas y quieran experimentar por sí mismos.
  • PRESIÓN DEL GRUPO DE IGUALES: Las amistades ejercen una presión que facilita la adopción de determinadas señas de identidad (forma de vestir, música, etc.), pero que también puede llevar al inicio en el consumo de drogas, cuando hay una alta necesidad de aprobación social. Durante la adolescencia es necesario pertenecer a un grupo, sentirse aceptado y hacer lo mismo que los otros; por lo que tiene dificultades para resistirse a las presiones que provienen de sus grupos de pertenencia.
  • BÚSQUEDA DE PLACER: El consumo de drogas  ha estado siempre vinculado al deseo de desconectar de las exigencias más agobiantes de la realidad, en un intento de disfrutar al máximo del tiempo de ocio. Si en la infancia y la adolescencia no se aprenden otras formas de diversión, las drogas pueden ocupar un lugar estelar.
  • CONTROL FAMILIAR INCONSISTENTE: Cuando las normas familiares son excesivamente rígidas, relajadas o variables, a los niños y adolescentes se les hace difícil la interiorización de unas pautas de comportamiento claras, por lo que su asociación fuera de la familia se verá afectada.
  • DISPONIBILIDAD DE SUSTANCIAS: Si en el medio en que el adolescente vive su tiempo de ocio, existe una presencia notable de drogas, el inicio en el consumo resulta favorecido. Actualmente hay una mayor disponibilidad de drogas en el mercado.
  • ALTERACIONES PSICOLÓGICAS: El consumo de drogas es, en ocasiones una respuesta a la timidez y a la falta de confianza en sí mismos  de ciertos adolescentes. En esta etapa del desarrollo humano, los sentimientos de ansiedad, de aburrimiento y de depresión forman parte del desarrollo. Sin embargo, son a menudo mal vividos y el adolescente puede encontrar en las drogas una aparente respuesta a sus dificultades. Además, en pleno periodo de autoafirmación, las drogas le permiten enfrentarse a la autoridad y expresar su rebeldía.
  • FALTA DE INFORMACIÓN ADECUADA: La transmisión de información veraz y científica sobre las drogas es a menudo reemplazada por el sensacionalismo y el miedo, lo que puede provocar entre las personas jóvenes cierta apetencia por el desafío. Para ejercer una influencia favorable, es importante proporcionar una información creíble, clara y adaptada al público destinatario.
  • ALIVIO DEL DOLOR: En nuestra sociedad, tenemos la costumbre de recurrir fácilmente a los medicamentos para aliviar nuestros dolores. Los jóvenes aprenden de la sociedad adulta a aliviar sus molestias mediante la administración de drogas. Este aprendizaje se desarrolla observando a los adultos de su alrededor. Sea para aliviar las molestias físicas y psicológicas, la tendencia de recurrir a diversas sustancias ante cualquier malestar, acaba formando parte del estilo de vida de algunos adolescentes.
  • FACTORES VINCULADOS A LA SUSTANCIA: El consumo de las sustancias que consideramos drogas, entraña riesgos derivados de sus propiedades farmacológicas, de sus efectos y de su capacidad para generar dependencia.
  • EDAD: Cuanto más joven es la persona que se inicia en el consumo de drogas, mayor es el riesgo de que ésta, tenga un problema importante con ellas. Las personas de mayor edad, que se pueden ver inmersos en la soledad en un momento determinado, también son una población de riesgo.
  • ALTA BÚSQUEDA DE SENSACIONES: La necesidad de experimentar sensaciones nuevas, a veces sin reparar en los riesgos que ella comporta, hace que sea más probable el uso de drogas.
  • FRACASO ESCOLAR: El fracaso en los estudios provoca formas de comportamiento inadecuadas en adolescentes y niños, especialmente referidas al consumo de tabaco y alcohol.
  • BAJA AUTOESTIMA: La autoimagen desfavorable y la no valoración de las cualidades personales, hacen que las personas sean menos capaces a enfrentarse a una oferta de drogas presentándose situaciones que dificultan la toma de decisiones de forma razonable.
  • BAJA ASERTIVIDAD: La falta de habilidad para expresar lo que uno piensa o siente, de forma sincera, justa y considerada, sin renunciar a sus derechos, pero sin avasallar a los demás, conlleva que algunas personas tengan serios problemas para relacionarse con los demás o para negarse a algo que desean, como consumir drogas.
  • SITUACIONES CRÍTICAS VITALES: Las circunstancias dolorosas y difíciles que se presentan a lo largo de la vida (pérdida de seres queridos, problemas familiares, laborales, etc.), hacen que seamos más vulnerables y que algunas personas que se ven en tales situaciones traten de evadirse mediante el consumo de drogas.
  • INFLUENCIAS CULTURALES: Algunas drogas, como el alcohol y el tabaco, son aceptadas por nuestra cultura, lo cual dificulta la toma de conciencia respecto a los riesgos que conlleva el consumo.
  • TOLERANCIA FAMILIAR HACIA EL CONSUMO DE DROGAS: Los hábitos y estilos de vida de los miembros de la unidad familiar en relación al consumo de drogas (abuso de drogas legales e ilegales, medicamentos, etc.), aumenta la probabilidad de que los hijos consuman dichas sustancias.
  • FALTA DE ALTERNATIVAS DE OCIO Y TIEMPO LIBRE: En las personas que tienen dificultad de acceso a alternativas atractivas de tiempo libre y que aprenden a disfrutar de su ocio en lugares asociados al consumo de drogas (bares pubs, discotecas, etc.), las posibilidades de iniciarse en el consumo de drogas es mayor.
  • PUBLICIDAD: Una parte importante de la publicidad tiene por objeto la promoción del consumo de tabaco y bebidas alcohólicas, influyendo en las opiniones y comportamientos de las personas respecto a su uso.
  • FALTA DE CONFORMIDA CON LAS NORMAS SOCIALES: Hay  personas que consumen drogas como una forma de transgredir las normas sociales.
  • ESCASA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN: Aquellas personas que requieren una satisfacción inmediata de sus necesidades consumen drogas para lograr un placer inmediato.
  • DIFICULTAD PARA EL MANEJO DE ESTRÉS: Consumo de sustancias para relajarse.
  • OTROS FACTORES DE RIESGO: Expectativas positivas respecto a las consecuencias del consumo de drogas (maximizar consecuencias positivas y minimizar las consecuencias negativas), malas relaciones entre los miembros de la familia, agobio por la situación familiar, sentimiento de pérdida de confianza en sí mismo, sensación de no poder superar las dificultades, sensación de agobio o tensión, insatisfacción personal, marginalidad en el barrio, jornadas de trabajo prolongadas, insatisfacción en la función del trabajo o con el trato recibido, trabajos a destajo o alto rendimiento, mala situación contractual, consumo de alcohol y drogas en el trabajo (por ejemplo, camareros y representantes).


8.2. FACTORES DE PROTECCIÓN

  • AUTOESTIMA: Las personas con una elevada autoestima tienden a considerar que son merecedoras del respeto y la consideración de los demás independientemente de que su conducta se ajuste o no a los deseos de otros. Además tienden a considerarse más autoeficaces, entendiendo que la posibilidad de negarse a la presión hacia el consumo de drogas es realmente una alternativa de conducta que está bajo su control, independientemente de las circunstancias en que se produzca.
  • ACTITUDES HACIA EL CONSUMO DE DROGAS: Las actitudes pueden interpretarse como predisposiciones, relativamente estables, a actuar de determinada manera en relación a un objeto e incluyen elementos cognitivos (creencias que tenemos en relación a ese objeto), afectivos (sentimientos positivos o negativos provocados por ese objeto) y comportamentales (tendencias a comportarse de una determinada forma en relación a ese objeto). Las actitudes negativas hacia el consumo de drogas, tienen un carácter más o menos estable y permanente, que pueden ser muy resistentes al cambio. Sin embargo, son de carácter aprendido y, por tanto, se pueden promocionar a través de programas de prevención adecuados.
  • ACTITUDES HACIA LA SALUD: Una actitud favorable hacia la higiene, hacia una alimentación equilibrada, hacia la prevención de enfermedades, hacia el deporte, etc.; puede afectar a otras conductas también relacionadas con la salud como es el consumo de drogas.
  • AUTOCONTROL: La persona se comporta de una manera autocontrolada cuando es capaz de responder decidiendo, eligiendo su respuesta, más que reaccionando de un modo automático e impulsivo ante una situación. La capacidad de inhibir los impulsos y de posponer la gratificación inmediata, en función de otra gratificación posterior, es esencial para que las estrategias de toma de decisiones puedan repercutir positivamente sobre la conducta.
  • HABILIDADES PARA LA TOMA DE DECISIONES: Puede definirse como la capacidad para tomar decisiones autónomas y responsables, considerando las ventajas e inconvenientes de las opciones disponibles y asumiendo las consecuencias. Ello permitirá la toma de decisiones responsables en relación al consumo de drogas o conductas relacionadas con estas sustancias.
  • HABILIDADES PARA LA INTERACCIÓN SOCIAL: Las habilidades sociales no sólo tienen repercusión en la calidad de las relaciones que el niño establece con otras personas, sino que también influye decisivamente en la forma en que se asimila las normas y roles sociales.
  • HABILIDADES DE OPOSICIÓN: Capacidad para oponerse asertivamente a las demandas, influencias o manipulaciones de otras personas para hacer algo, es decir, negarse a las demandas de conducta del otro de forma no punitiva, sin crear conflictos innecesarios y sin poner en peligro las relaciones con los demás.
  • HABILIADES DE AUTOAFIRMACIÓN: Habilidades sociales que facilitan la defensa asertiva de las propias convicciones y de las propias opciones de conducta.
  • CAPACIDAD DE AUTOEXPRESIÓN EMOCIONAL: Capacidad para exteriorizar emociones, expresar demandas y demandar afecto, liberar estados emocionales, solicitar o brindar apoyo y cariño, mostrar ternura o compasión, así como canalizar adecuadamente las emociones negativas de aversión o rechazo.
  • CAPACIDAD DE EMPATÍA: Capacidad para percibir y comprender los pensamientos y sentimientos de los demás, es decir, la capacidad para ponerse en lugar del otro.
  • EJERCICIO RAZONABLE DE LA AUTORIDAD DE LOS PADRES: Permite a los niños y adolescentes interiorizar unas normas aceptables de convivencia, y les ayuda ha tomar decisiones responsables aún cuando actúen movidos por la curiosidad y el placer.
  • INFORMACIÓN ADECUADA: Recibir una información adecuada y veraz sobre las drogas, sus efectos y los riesgos asociados a su consumo, a fin de favorecer una toma de decisiones libre ante la previsible oferta de drogas.
  • VIVENCIA RICA Y DIVERSA DEL TIEMPO LIBRE: Ayuda al adolescente a encontrar satisfacciones que no pongan en peligro su desarrollo.

OTROS FACTORES DE PROTECCIÓN: Canalización adecuada de la curiosidad, baja presencia de drogas en los lugares por los que se mueven los jóvenes, tener valores prosociales y ético-morales, limitación de la accesibilidad a las drogas por parte de la administración, practicar deporte, religiosidad, tener claros los objetivos en la vida, tener unas relaciones familiares buenas y estables, existencia de un buen diálogo entre padres e hijos, tener apego por la vida, buena integración en el barrio, prevención de drogas en la escuela y la familia, conocer algún mensaje preventivo o participar en alguna actividad preventiva, desarrollo de actividades intelectuales (ej.: lectura), respeto a las normas sociales, escaso hábito de consumo de drogas legales en la familia, valoración positiva de colegio, refuerzo de los logros y las cualidades de los hijos, mayor presencia de los padres en casa, escasas situaciones estresantes y exposición a modelos que no utilizan drogas para resolver los problemas.


 El presente contenido se enmarca en una actividad del Programa de Prevención de las Adicciones desde el Ámbito Familiar en colaboración con la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía.



 

martes, 3 de noviembre de 2026

Escuela de Familias 7: Conceptos básicos en adicciones

 


Antes de comenzar a profundizar en los distintos aspectos relacionados con las sustancias, es necesario conocer y aclarar algunos conceptos básicos en el tema de las drogodependencias.

7.1. DROGA:

            Según la Organización Mundial de la Salud droga es “toda sustancia que, introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce una alteración de algún modo, del natural funcionamiento del Sistema Nervioso Central del individuo y es, además susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas”.

            En general reúnen las siguientes características:

  • Una vez en nuestro organismo, se dirigen a nuestro cerebro, al que modifican de manera variable.
  • Su uso regular puede generar procesos tales como tolerancia, dependencia, síndrome de abstinencia, etc.
  • Su abuso puede provocar diferentes tipos de trastornos: físicos (cuando dañan el organismo), psicológicos (cuando inciden negativamente sobre la relación de la persona consigo misma o con su entorno afectivo) y sociales (cuando impactan sobre la comunidad).

7.2. TIPOS DE DROGAS:

            Las drogas están caracterizadas por una notable diversidad según los efectos que tengan sobre el sistema nervioso central (S.N.C.).

Drogas depresoras del S.N.C.

Tienen en común su capacidad para entorpecer el funcionamiento habitual del cerebro, provocando reacciones que pueden ir desde la desinhibición hasta el coma, en un proceso progresivo de adormecimiento cerebral. Las más importantes son:

  • Alcohol.
    • Opiáceos: heroína, morfina, metadona, etc.
    • Tranquilizantes: pastillas para calmar la ansiedad.
    • Hipnóticos: pastillas para dormir.

Drogas estimulantes del S.N.C.

Sustancias que aceleran el funcionamiento habitual del cerebro, provocando un estado de activación que puede ir desde una mayor dificultad para dormir tras el consumo de café, hasta un estado de hiperactividad, tras el consumo de cocaína o anfetaminas. Destacan:

  • Estimulantes mayores: anfetaminas y cocaína.
    • Estimulantes menores: nicotina.
    • Xantinas: cafeína, teobromina, etc.

Drogas perturbadoras del S.N.C.

Sustancias que trastocan el funcionamiento del cerebro dando lugar a distorsiones perceptivas, alucinaciones, etc.

  • Alucinógenos: LSD, mescalina, etc.
  • Derivados del cannabis: hachís, marihuana, etc.
  • Drogas de síntesis: éxtasis, eva, etc.

7.3. DROGODEPENDENCIA:

Entendemos por drogodependencia a un “estado psíquico y en ocasiones también físico, debido a la interacción entre un organismo vivo y una sustancia química que se caracteriza por modificaciones del comportamiento y por otras reacciones, entre las que siempre se encuentra una pulsión a consumir la sustancia de forma continua o periódica con objeto de volver a experimentar sus efectos psíquicos y en ocasiones de evitar el malestar de su abstinencia. Este estado puede o no acompañarse de tolerancia”.

Entre los síntomas de una drogodependencia encontramos los siguientes:

  1. Pérdida de control sobre el uso de la sustancia, por lo que se utiliza aún a pesar de los efectos negativos para el organismo.
  2. Necesidad imperiosa de conseguir la sustancia.
  3. Parte importante del tiempo se dedica a conseguir la sustancia para su consumo.
  4. Se abandonan las actividades sociales y laborales.
  5. Puede existir tolerancia y síndrome de abstinencia.


7.4. VÍAS DE CONSUMO DE LAS DROGAS:

  • Fumada: Como ocurre con el hachís y el tabaco.
  • Ingerida por vía oral: Como el alcohol y las drogas de síntesis.
  • Aspirada o esnifada: Como la cocaína y el speed.
  • Inhalada: Como los pegamentos.
  • Inyectadas: Como en ocasiones la heroína.

7.5. CONSUMO, USO Y ABUSO:

            Consumir una droga no le convierte a uno automáticamente en drogodependiente. Por otro lado, el consumo de drogas en el que no hay dependencia no es necesariamente inofensivo. Para aprender a distinguir entre los diversos tipos de consumos y sus consecuencias es muy útil conocer los dos tipos básicos que existen: uso y abuso.

Consumo

            “Utilización que se hace de una droga en un primer momento y por  el que se descubren unos efectos determinados como consecuencia de dicho consumo”.

Uso

            Muchas de las drogas tienen aplicaciones en el campo de la medicina, de forma que cuando se utilizan correctamente y de acuerdo con las indicaciones de un médico, su consumo es adecuado y beneficioso para la persona.

            Del mismo modo, hay sustancias que admiten un patrón de consumo que no genera consecuencias negativas en una determinada persona, ya sea porque no la consume frecuentemente o porque otras sustancias impiden que se materialicen las consecuencias negativas que podrían generar.

En ambos casos podemos hablar de uso de una sustancia, o lo que es lo mismo “a partir del consumo de una sustancia se obtienen más beneficios que perjuicios; es decir, consumo de drogas sin que aparezcan las consecuencias negativas que pueden producir”.

Abuso

Se produce un abuso de una sustancia cuando “los aspectos negativos del consumo superan a los positivos” o cuando “las circunstancias que rodean el consumo, las cantidades consumidas o las características del individuo, ponen en peligro la salud de la persona en sus aspectos físico, psíquico o social”

            La frontera entre uso y abuso es difusa y de difícil delimitación, ya que tenemos que tener en cuenta que depende del modo del patrón de uso de la sustancia, de la persona, de la situación, así como de la propia sustancia. De hecho, en ocasiones, las personas que hace uso de una droga no son conscientes del momento en que comienzan a abusar de ella.


 

      Además, hay sustancias que, ya sea por su poder para generar adicción o porque su consumo implica adentrarse en el mundo de la ilegalidad, su uso implica tantos riesgos que, en la práctica, cualquier forma de uso es abuso.

En definitiva, para saber cuando el uso se convierte en abuso, debemos tener en cuenta:

  • Las características de la sustancia consumida.
  • La cantidad y frecuencia del consumo.
  • Las características del consumidor.
  • Las circunstancias en que ese consumo se produce.

7.6. EL CONSUMIDOR:

            Entre las personas que consumen una droga suelen distinguirse:

  • Experimentales: Son los que viven la experiencia de consumir o probar una droga, llevados por la curiosidad y, sin duda, estimulados por la presión del contexto.
  • Ocasionales: Son aquellos que suelen consumir cuando las circunstancias contextuales, favorecen dicho consumo. La droga actúa como elemento de festejo y de euforia sólo en determinados momentos que suelen presentarse de forma aislada.
  • Habituales: Son los que llegan a establecer cierta dependencia de la droga. La consumen con relativa frecuencia y suelen encontrar en la droga un refugio contra las dificultades.
  • Dependientes: Son los consumidores compulsivos que ya no pueden pasar sin la droga, necesitando dosis cada vez mayores. Si se privan de ella, se ocasiona el síndrome de abstinencia, que les impulsa a cualquier tipo de acción para proporcionarse la droga.

7.7. DEPENDENCIA:

Entendemos por dependencia al «conjunto de comportamientos y de reacciones que comprenden el impulso y la necesidad imperiosa de tomar la sustancia de forma continua o regular ya sea para sentir sus efectos o para evitar el malestar que produce la privación de esa sustancia».           

Se distinguen dos tipos de dependencia:

  • Dependencia psíquica: Búsqueda de los efectos positivos del consumo o compulsión por consumir la droga para experimentar un estado afectivo agradable (placer, euforia, sociabilidad) o librarse de un estado desagradable (aburrimiento, timidez, estrés).
  • Dependencia física: El organismo se ha habituado a la presencia de la droga, de manera que necesita mantener un determinado nivel en sangre para funcionar con normalidad. Cuando este nivel desciende por debajo de cierto límite aparece el síndrome de abstinencia propio de cada droga. O sea la dependencia física consiste en la evitación de las consecuencias negativas producidas por la disminución o el abandono del consumo.

7.8. TOLERANCIA:

Cuando se consume alguna sustancia, el organismo se adapta progresivamente a ella de forma que, para sentir los mismos efectos, es necesario aumentar la cantidad de sustancia que se consume.

7.9. INTOXICACIÓN AGUDA

            Si se toma cierta cantidad de sustancia y el cuerpo es incapaz de transformarla o eliminarla, se produce una intoxicación que presentará distintos síntomas en función de la sustancia que se haya consumido y se mantendrán hasta que el organismo transforme o elimine la sustancia.

            En función de la cantidad consumida, de las características del organismo en ese momento y de las características de la propia sustancia, la intoxicación puede presentar síntomas muy graves, llegando incluso al coma y a requerir una intervención sanitaria de urgencia.


 

7.10. SÍNDROME DE ABSTINENCIA:

Cuando una persona consume habitualmente una droga, hasta el punto de ser dependiente de ella, e interrumpe o disminuye el consumo, aparece un conjunto de síntomas físicos y psicológicos que configuran el síndrome de abstinencia.

7.11. POLICONSUMO:

            No es frecuente entre consumidores de drogas la utilización de una única sustancia. La pauta más habitual es la combinación de varias drogas, a menudo, a lo largo de un mismo período de tiempo. Así, por ejemplo, se pueden beber cantidades excesivas de alcohol, fumar un paquete de cigarrillos, compartir un par de porros y esnifar unas rayas de cocaína, todo ello en una misma noche.            

Estas pautas de consumo multiplican los riesgos asociados a las sustancias.

El presente contenido se enmarca en una actividad del Programa de Prevención de las Adicciones desde el Ámbito Familiar en colaboración con la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía.

 

viernes, 30 de octubre de 2026

Escuela de Familias 6: Control de la tensión emocional

 

6.1. ¿QUÉ QUIERE DECIR TENER ANSIEDAD?

            La ansiedad es un conjunto de señales producidas por el organismo que nosotros interpretamos como molestas en incómodas y que, en ocasiones, nos incapacitan para resolver de forma adecuada los problemas que nos ocurren en la vida cotidiana.

            A la hora de observar estas señales, debemos tener en cuenta los tres sistemas de respuesta de nuestro organismo:

     ü  Lo que pienso.

ü  Lo que siento.

ü  Lo que hago.

             Estos tres sistemas están muy relacionados entre sí, de modo que si siento señales desagradables tales como tensión muscular, sudor de manos, ponerse rojo, temblores, ahogos, etc., es probable que tenga pensamientos negativos tales como: <<me siento mal>>, <<no puedo aguantar>> y <<se están dando cuenta de mi nerviosismo>>. Suele ocurrir que cuando nos sentimos así, las soluciones que buscamos a nuestros problemas o dificultades no son las más adecuadas. Si estas situaciones se suceden con frecuencia, es evidente que el malestar aumentará y algunas señales pueden volverse crónicas, produciendo enfermedades y estados de estrés. Por ello, es importante que utilicemos estrategias que nos ayuden a mejorar nuestra calidad de vida y nuestra forma de enfrentarnos a las situaciones cotidianas, con objeto de tener la menor ansiedad posible y poder actuar de forma más tranquila y productiva para resolver nuestros problemas.

6.2. LA RESPIRACIÓN ABDOMINAL

            Pero, ¿de qué sirve saber cuál es el grado de ansiedad que tengo si no sé cómo disminuirlo? La respiración abdominal es una técnica que sirve para reducir la tensión. Recuerda los pasos:

 

1.     Introducir el aire por la nariz muy lentamente

2.     Llenar la tripa de aire

3.     Llenar de aire los pulmones

4.     Aguantar unos segundos la respiración

5.     Soltar el aire por la boca muy lenta y rítmicamente

6.     Vaciar totalmente de aire

7.     Repetir la secuencia

 


6.3. LOS PENSAMIENTOS IRRACIONALES

            Los pensamientos irracionales son aquellos que nos hacen sentir exageradamente mal, y es bastante habitual que se presenten en situaciones de mucha tensión.

             Algunos tipos de los pensamientos más frecuentes son:


  TIPO

CONCEPTO

EJEMPLOS

Pensamientos catastróficos

Verifican o anuncian sucesos dramáticos o trágicos

-Esto es horrible

-Es lo peor que podría pasarme

-No puedo más

Pensamientos de generalización

Generalizaciones no basadas en una observación detallada de la realidad

-Todo me sale mal

-Siempre me pasa lo mismo

-Nunca se va a resolver

Pensamientos imperativos

Obligan a hacer algo o bien imponer obligaciones a uno mismo o a los demás

-Debería hacer algo para arreglarlo

-Mis hijos deberían compren-der la situación

-Debería haber sido un buen padre

-Tengo que hacerlo bien a partir de ahora

Pensamientos de necesidad psicológica

Convierten nuestras aspiracio-nes o deseos en algo imprescin-dible para la supervivencia, adquiriendo la misma importan-cia que si se tratara de necesi-dades fisiológicas

-Necesito que mis hijos me quieran

-No puedo vivir sin ver a mis hijos

             Si tienes pensamientos de estos tipos, u otros que te resulten molestos y creas que debes controlar, utiliza la parada de pensamiento. Esta técnica te servirá para mantener a raya los pensamientos, y consiste en parar diciéndote siempre la misma frase.

 

¡BASTA! PENSANDO ASÍ NO ARREGLO NADA

             Posteriormente, debes realizar una actividad que te obligue a cambiar de pensamiento y que exija tu máxima concentración.

6.4. UN ESTILO DE VIDA SALUDABLE

            Al referirnos a la ansiedad y a la tensión que nos producen los problemas cotidianos, no podemos olvidar que es preciso tener unos pequeños espacios de relax personal, unos momentos reservados para uno mismo en los que disfrutar y sentirse a gusto. Ante esto, solemos pensar que no tenemos derecho, que no tenemos tiempo, que “ya me gustaría a mí”. Debemos recordar que si nos sentimos bien con nosotros mismos, la relación con los demás será más fácil y agradable y que además estaremos ofreciendo a nuestros hijos modelos de ocio alternativos al consumo de sustancias.

 


El presente contenido se enmarca en una actividad del Programa de Prevención de las Adicciones desde el Ámbito Familiar en colaboración con la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía.