miércoles, 6 de abril de 2016

Qué hacer si tu hijo llega bebido a casa

Según datos del Observatorio Español sobre Drogas, la mitad de los adolescentes confiesa haberse emborrachado en el último mes. Se trata, en la mayoría de los casos, de un consumo durante el fin de semana, por lo que la percepción de riesgo que tienen es menor.

Por otra parte, la práctica del binge drinking (consumo masivo de alcohol en un tiempo reducido) se extiende cada vez más. Puede considerarse atracón de alcohol tomar cinco bebidas (cuatro para las chicas) con un mínimo de 10 mg de etanol cada una e ingeridas en pocas horas, con la intención de emborracharse cuanto antes.
Los padres deben tomar siempre las riendas del problema, puesto que la prevención es efectiva tanto para evitar el inicio del consumo como para intentar que no se agrave más cuando ya se ha producido.
¿Qué hacer, entonces, cuando el adolescente llega borracho a casa? Aunque lo que más apetezca sea reprenderlo inmediatamente por su conducta, no es lo más efectivo, pues no se encontrará en la mejor disposición para atender. Sí hay que comprobar, sin embargo, si necesita ayuda médica por su estado. Será ya al día siguiente cuando se aborde de forma tranquila el problema.
Los padres deben valorar si se trata de una situación reincidente, para averiguar si hay un problema de adicción, y tratar de descubrir qué motiva el consumo de alcohol por parte del niño y cuál es la dosis y la frecuencia del mismo. Aunque resulte difícil, hay que procurar mantener una actitud serena, de modo que si el menor entiende que hay un problema pueda apoyarse en sus padres y no sentir su rechazo.
Es muy importante también ofrecerle al joven información rigurosa de lo que supone el consumo de alcohol en su edad, sin dramatizar, pero sí detallándole todos los graves riesgos que puede correr.
Una vez expuesta la situación, conviene hacer una serie de ajustes en la dinámica familiar, como ofrecerle algunas otras alternativas de ocio saludable, apoyarle si tiene algún problema escolar, con amigos o con la pareja, y establecer unas pautas estrictas de horarios y normas con unas consecuencias asociadas (fijadas de antemano) si no se cumplieran.

martes, 5 de abril de 2016

El Alcohol y tu, Ministerio de Sanidad.

Adolescentes saludables, adultos más sanos

Muchas enfermedades que se sufren en la edad adulta son consecuencia de malos hábitos que se establecen a edades tempranas 

Comportamientos que se adoptan en la adolescencia, como fumar, ser sedentario, mantener relaciones sexuales sin protección, consumir alcohol o realizar actividades de riesgo sin tomar las medidas de seguridad adecuadas, pueden pasar factura en la adultez. De hecho, las enfermedades crónicas, como las cardiovasculares, las patologías respiratorias y la diabetes mellitus tipo 2, que resultan de unos malos hábitos de salud, son consideradas ya una epidemia en las sociedades actuales. De ahí que, para para prevenir enfermedades crónicas en el adulto, sea tan importante establecer hábitos saludables en la adolescencia. Y es ahí donde los padres tienen un papel clave, pero también la sociedad y el entorno escolar. En este artículo se describe la función protectora de un estilo de vida saludable y cuáles son las particularidades que caracterizan a los adolescentes para poder guiarles. 



Consecuencias de hábitos insanos


Las enfermedades crónicas no son solo cosa de mayores. Debido al sobrepeso y la obesidad infantil -que afectan a más de 22 millones de menores de cinco años- ha aumentado la incidencia de manera alarmante de diabetes mellitus tipo 2 en niños y adolescentes; de hecho, el 40% de los adolescentes españoles tienen riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular. También son la causa de muerte prematura de personas de menos de 70 años y el 25% de personas de menos de 60 años.
Lo peor (por la indiferencia) o lo mejor (por la sencillez en ponerle remedio), según se mire, es que el control de los factores de riesgo ayuda a vivir más y con más calidad de vida. Si se eliminaran estos factores dañinos, se evitarían como mínimo el 80% de las cardiopatías, los ictus y las diabetes 2, y el 40% de todos loscánceres. Sin embargo, en la práctica, esto no resulta tan fácil. Para los adolescentes la prioridad es el presente, el aquí y ahora, por lo que es complicado que asuman hoy conductas para un futuro saludable.

¿Cómo es un adolescente?

Es fundamental el papel activo de los padres en la promoción de actitudes saludables en los adolescentes
La adolescencia es una etapa de características propias. En este tránsito a la madurez es donde se establecen los hábitos y las conductas que serán concluyentes para la salud adulta. En esta etapa, que cada vez se hace más amplia, es fundamental el papel activo de los padres en la promoción de actitudes saludables en los adolescentes, en estar disponibles para proporcionar la información necesaria y en la detección de alteraciones en su salud. Pero, ¿por dónde empezar?

Para que los padres estén alerta de los cambios de sus adolescentes, hay que tener en cuenta qué caracteriza a esta etapa de desarrollo:
  • Los hábitos alimentarios en los adolescentes están influenciados por el tipo de alimentación que se sigue en casa, además de por conductas de imitación de lo que hacen otros adolescentes y por los estilos de vida de moda. Sus necesidades nutritivas aumentan: comen más y también lo hacen fuera de casa, con los amigos, por lo que es fácil que formen parte de su rutina otras costumbres (picar entre horas o aumentar el consumo de refrescos). En esta edad descubren las bebidas alcohólicas.
  • Los adolescentes sudan más. Aparece la menstruación que se regulariza poco a poco y, a veces, con dolor asociado. Pueden cambiar sus hábitos de eliminación (estreñimiento o diarrea) con la variación de alimentación. Modifican los hábitos de higiene.
  • Crecen rápido y ello les proporciona un aspecto desgarbado y una tendencia a adoptar malas posturas. Es importante promover la actividad física y la postura adecuada.
  • Pueden reducir sus horas de descanso nocturno. Es recomendable que duerman unas 9-10 horas. Cambian el patrón de descanso los fines de semana.
  • Buscan identificarse dentro de un grupo y, por ello, siguen unos criterios determinados en el vestir. Son muy influenciables por la moda.
  • Hay tendencia a asumir conductas de riesgo en todos los ámbitos: en alimentación por exceso o defecto, deportes de riesgo, consumo de alcohol y otras sustancias tóxicas, automedicación o conducción temeraria, entre otras.
  • Es común cuestionarse los valores y las creencias de la familia y las normas sociales, y se rebelen contra ellas. Ocupan más tiempo en el pensamiento individual.
  • Aprendizaje social y sexual. Se adoptan actitudes provocadoras para llamar la atención y, en muchos casos, se rebelan contra la familia y buscan el apoyo en otros adultos.
  • Se ocupan más de la propia realización y es muy importante su grupo de amistades, que puede marcar mucho su comportamiento. Es importante en qué ocupa el tiempo de ocio del fin de semana. También pueden darse problemas de pérdida de la autoestima.
  • Suele haber una disminución del rendimiento escolar.

Reflexión de una madre: El acoso escolar se acabará cuando eduquemos en el respeto

Hoy publicamos una reflexión de una mamá, Sonia, tras conocer la noticia de la carta que Diego, de 11 años, dejó a su familia antes de suicidarse, en la que les confiesa: “No aguanto ir al colegio”. Sonia ha querido que publicáramos su reflexión porque espera que sus palabras sirvan para concienciar sobre la necesidad de poner freno a esta lacra. Para Sonia, al igual que para Carmen Cabestany, profesora, secretaria de No al Acoso Escolar y que pronunció una imprescindible ponencia sobre el tema, la educación en la empatía y el compromiso de todos es la clave para erradicar este problema social. 
                                      
La noticia de la muerte de Diego, el niño de 11 añitos que se suicidó, me hace ponerme a pensar. Y como sé de qué va el tema me llega de una manera especial y me toca algo más que una simple noticia. Vengo de una familia de 4 hermanos y el más pequeño de todos sufrió acoso escolar. Todos sufrimos las consecuencias de ese acoso con él: los llantos para no ir a clase, las enfermedades, la angustia, además de los malos tratos tanto físicos como psicológicos que sufrió sin que nadie hiciera nada para parar lo que estaba pasando. Mis padres fueron mil veces al cole a hablar con el director, con la tutora, con los profes y nadie ponía una solución. Al revés, parecía que culpaban a mi hermano de lo que pasaba porque era él quien se quedaba sin recreo, era él quien se perdía fiestas y actos porque podía pasar algo… Recuerdo que salíamos al recreo en diferentes horarios y yo intente que me dejasen salir con él para defenderlo pero la respuesta fue negativa por parte del centro. Mis padres llegaron incluso a seguir a los niños que le pegaban para llegar hasta sus casas y hablar con sus padres pero tampoco eso solucionó nada porque o se negaban a aceptar que fuese verdad o pasaban del tema….y eso sirvió para aumentar aún más las amenzas. Lo pasamos francamente mal y como es lógico es un tema que en mi casa nos preocupa muchísimo y que intentamos recalcar a los peques para que sepan que hay cosas que JAMÁS se deben hacer o decir.
Hoy soy madre de dos niños. El mayor, que tiene 8 años, va a ese mismo colegio y desde que tenía 6 ha tenido algunos problemas de burlas y golpes. Con 6 añitos ya tuve que ir a hablar con la tutora de mi hijo porque algunos niños se reían de él y le llegaban a empujar y poner la zancadilla en repetidas ocasiones (cosa que me parece increíble porque con esa edad deberían pensar solo en jugar)… Esta profesora cortó el tema de raíz y la cosa no fue a más. Pero al comenzar el curso pasado me empezó a contar algunas cosas y un día llegó lleno de moratones y contándome que en el recreo 4 niños lo agarraron para pegarle, lo tiraron al suelo y le pegaron incluso patadas en las costillas. Me presenté en el colegio, tuve que ir varias veces porque seguía teniendo problemas (burlas, insultos, golpes…cosas como tirarle la gorra en la taza del water)  pero después de amenazar con ponerle una denuncia al colegio en la Consejería de Educación la cosa paró. Pero este curso de nuevo ha vuelto a tener problemas esta vez con tres niñas de su misma clase que se ríen de él y algunas cosas más. Mi sorpresa llegó cuando pregunté a las madres de algunos niños si saben algo de lo que me cuenta mi hijo (sin dar nombres ni contar lo que ha pasado) y no sólo me confirmaron lo que él me había contado y me comentaron que dos niñas más son objeto de burlas. Me fui a hablar con la tutora y me recibió enfadadísimaporque según ella no había necesidad de poner en boca de todo el mundo a esas niñas, consideró que es ella quien debe resolver las cosas que pasan en el aula con los niños y me informó de que ella nunca había visto nada y me dijo que mi hijo es “demasiado sensible” (cosa que me molesta muchísimo porque ser sensible no es malo ni motivo para que se rían de él). Me llegó a decir que si yo, en vez de quitarle importancia, me pongo a buscar problemas, pues el niño se pone peor. Finalmente me hizo firmar un acuerdo: que no voy a hablar del tema más que con ella. Con las familias de esas niñas la reacción no es mucho mejor, llegan incluso a decirme que no creen que eso sea cierto.
Con todo esto vengo a decir que el tema es mucho más serio de lo que muchos piensan. Creo que en los colegios no se presta la atención necesaria y que muchas veces se dejan pasar cosas que no deberían pasar. Hay que llamar a cada cosa por su nombre y parar las burlas a tiempo puede ser un cambio enorme en la vida de una familia (porque es la familia entera la que sufre las consecuencias y no son pocas precisamente) Y sobre todo lo que más importa es la educación que les demos en casa. De nada valen números de teléfono para que los niños llamen si sufren acoso: el acoso se acaba cuando los niños estén educados en la igualdad y el respeto. Pero para eso tienen que ver un ejemplo de igualdad y respeto en casa. Si en casa se trata a todos con respeto sin importar que sean diferentes ellos  respetarán. Y sobre todo hay que enseñarles a tener empatía: “Si tú te sientes mal cuando te insultan, ¿por qué insultas? Si a ti te duelen los golpes, ¿por qué pegas?”
Como madre y sabiendo de buena tinta lo que significa el acoso creo firmemente que si en casa hacemos un trabajo de educación desde bebés estas cosas no pasarían…. Si un niño no crece viendo burlas, si no ve desigualdad ,si no crece viendo la violencia como algo normal, difícilmente se reirá, burlará o pegará, no acosará a otros niños porque sabrá que eso no es lo que debe ser. Y desde los centro escolares, no se debería dejar pasar las cosas. Nunca se sabe lo que un niño puede sufrir hasta que muchas veces el daño está hecho.
Espero que al menos mi historia sirva para concienciar y que mucha gente entienda que lo que en un principio puede parecer una cosa de niños no lo es tanto y que TODOS tenemos que cambiar la educación que damos a los niños para que no se vuelva a repetir la historia de Diego con ningún otro niño…. Que no haya más como él ni como mi hermano, como tantos niños y niñas que sufren un infierno y que ven como día a día están obligados a convivir con aquellos que les hacen la vida imposible y, peor aún, ven que aquellos que deberían defenderlos y cuidarlos dejan (dejamos) que lo que les hiere siga pasando sin ponerle freno.

viernes, 1 de abril de 2016

Cómo enseñar fuerza de voluntad a un adolescente

Una de las grandes carencias de los adolescentes es la falta de voluntad: capacidad para resistir la gratificación inmediata, o la tentación de tener algo que deseas ahora mismo y no después para poder alcanzar un objetivo mejor a largo plazo.
La realidad de los adolescentes es centrarse en las satisfacciones inmediatas sin tener en cuenta las consecuencias a largo plazo. Anclados en el querer y no poder, es propio que no muestren iniciativa para alcanzar sus metas. Según Bernabé Tierno, psicólogo, pedagogo y escritor, el problema radica en que confunden la verdadera voluntad con el simple hecho de desear o apetecer de algo.

Cómo fomentar la fuerza de voluntad

1. Conseguir metas difíciles supondrá aprender a valorar sus logros.
2. Aumentará su autoestima al sentirse competentes, siendo los dueños de sus éxitos.
3. Descubrir la satisfacción que produce ser responsable de sus logros, conseguir las cosas por sí mismos.
4. Se convertirán en personas constantes.
5. Sabrán lo que quieren ser y no tendrán miedo para conseguirlo.

Educa la fuerza de voluntad

La fuerza de voluntad es algo que se ejercita, se desarrolla y se robustece con la práctica constante, es como un músculo ansioso de ejercicio. Por ello, cuanto antes empecemos a trabajar, mejores resultados se obtendrán. Nunca es tarde para adoptar un hábito de autocontrol y fortalecer la voluntad.
Especialistas nos indican el modelo a seguir para educar la voluntad:
- Predicar con el ejemplo. El ejemplo por parte de los adultos tiene una gran importancia. En gran medida de los padres.  Es necesario que vean y entiendan porque tienen que sacrificarse y renunciar a lo más cómodo. Viendo las connotaciones positivas que el autocontrol nos aporta en nuestra vida, aprenderán que el esfuerzo siempre merece la pena.
- Tener un plan. Ayudará especificar los factores de cuándo, cómo, dónde y cuánto tiempo se empleará para el cumplimiento del objetivo.
- Metas a corto plazo. Implantando objetivos concretos y diarios, se controlará y enseñará que se debe acabar lo que se empieza.
- Valor del esfuerzo. Las personas que tienen un mayor autocontrol se sienten más satisfechas. Conseguir metas difíciles por sí mismos, gracias al propio esfuerzo, les hará sentirse útiles. Hay que tener en cuenta que a veces habrá que valorar el esfuerzo y no el cumplimiento del objetivo. Es decir, apremiar el estudio pero no el aprobar.
- De los errores se aprende. Transmitirles que no deben de tener miedo al fracaso. Muchas veces el riesgo o la caída serán más eficaces que el éxito. Les ayudará a la búsqueda de una voluntad más fuerte.
- Ser hombre de palabra. Compromiso. La persona con voluntad es aquella que cumple lo que promete.
- El esfuerzo debe de ser prolongado. El hombre con voluntad es aquel que se ha habituado a obrar bien. No debe de ser reforzada mecánicamente sino salir de la propia persona.
- Libertad de elección. Darles rienda suelta a sus deseos. La fuerza que mueve la voluntad es la motivación.
- Independencia. Las personas que hacen el esfuerzo por sí mismos y no para contentar a otros, son más perseverantes a la hora de alcanzar sus objetivos.
- Saber pedir ayuda. Enseñar que en momentos de dificultad pedir ayuda a alguien no es signo de debilidad y que les fortalecerá a seguir firmes hacia su objetivo.
La voluntad necesita de objetivos, ideales y metas por las que merezca la pena esforzarse. Cualquier esfuerzo se convierte en ligero con el hábito.
Noelia de Santiago Monteserín

¿CÓMO ABORDAR EL TEMA DEL ALCOHOL CON TU HIJO?

¿Por qué debo hablar del tema con mi hijo?

La comunicación es una parte vital en el aprendizaje y el desarrollo personal de tu hijo.
Lo que tú dices y lo que tú haces tiene una gran influencia sobre tu hijo, por eso estás en una posición excelente para asegurarte de que cuente con la información necesaria para tomar decisiones apropiadas en el futuro.
 Aunque el tema del consumo de alcohol en ocasiones se trate en el colegio, es muy importante que lo trates desde el seno de la familia.
¿Cuándo debo hacerlo?
Lo mejor es que el tema surja de manera natural, aprovecha alguna noticia en algún medio o que tu hijo te haga preguntas. Trata el tema de forma que os haga sentiros cómodos y se genere un diálogo. Tendrás que estar dispuesto a escuchar opiniones que no te gusten y respetarlas.
Lo ideal sería que hablarais del tema antes de que tu hijo se inicie en el consumo o se enfrente a la presión de grupo para consumir.
¿Qué debo decirle?
Los adolescentes son conscientes de qué tipo de comportamientos son aceptables o no entre los adultos, de modo que es posible comenzar a educarlos a edades muy tempranas.
Cuando hables con tu hijo sobre el consumo de alcohol, lo importante es dar información objetiva como los efectos que tiene en el cuerpo, las consecuencias de su abuso a corto y largo plazo, como afecta a sus capacidades etc
A través de la información objetiva, desmontaremos sus ideas erróneas sobre el alcohol y su consumo, y les dotaremos de herramientas para tomar decisiones adecuadas para evitar los peligros asociados al consumo de alcohol.
¿ A qué edad debo permitir que mi hijo beba?
Ninguna cantidad de alcohol es segura para los menores ya que el alcohol afecta en mayor medida a su organismo que está sin terminar de desarrollarse, por eso su consumo es ilegal.
Algunas familias permiten a sus hijos que prueben un poco de alcohol en su compañía en determinadas ocasiones.  La decisión de permitir o no a tu hijo que consuma alcohol en casa, es solo tuya. Pero recuerda que cualquier consumo de alcohol para un menor de edad  puede ser perjudicial.
Sea cual sea tu decisión, cíñete a ella y cerciórate de que tu hijo comprenda por qué beber alcohol puede ser peligroso para los menores. También debe saber que no puede comprar alcohol ni consumirlo si es menor de dieciocho años.
¿Qué puedo hacer cuando yo no esté presente?
A partir de los once años los niños empiezan a pasar cada vez más tiempo fuera de casa.  Es natural que te preocupes de las compañías de tus hijos, y si son o no de buena influencia. Interésate por conocer a sus amigos, acógeles en casa, promueve en tu hijo un tipo de ocio positivo y acepta que tu hijo necesita contar con cierto grado de libertad.
Si te encuentras con la situación de que un día tu hijo llega a casa con síntomas de estar bebido, es fácil reaccionar de forma exagerada, pero procura controlar tus emociones y pospón la charla a otro momento en el que se encuentre en un estado de lucidez.
Muéstrale tu rechazo ante esa actitud y cerciórate de que conozca las reglas, lo que es aceptable y lo que no, y cuales son las consecuencias de no cumplirlas. 
En mi familia ha habido casos de consumo abusivo, ¿Debo prohibir que mi hijo beba?
Habla de manera abierta sobre los problemas que el consumo abusivo ha ocasionado en tu familia, y explica la diferencia entre un consumo moderado y un consumo abusivo en los adultos.
Explícale también por qué la ley prohíbe beber a los menores de edad y como el alcohol afecta a su desarrollo. Deja claro que para los menores, lo más recomendable es no beber nada en absoluto.
Recuerda que tú eres un modelo de comportamiento para tu hijo, por eso estás en una posición idónea para demostrar que es posible beber de forma responsable y con moderación cuando se tiene la edad suficiente.
Por ello tendréis que ser coherentes entro lo que le decís a vuestros hijos y vuestra relación con el alcohol.
Mi hijo adolescente bebe alcohol de vez en cuando, ¿qué consejos puedo darle?
Es importante hacerle entender que si no ha alcanzado aún la edad legal para comprar alcohol, está infringiendo la ley si compra alcohol o si pide a un adulto que se lo compre.
Debes explicarle por qué beber alcohol a su edad es peligroso, e intentar disuadirle de que lo haga hasta que sea mayor. Si no es menor de edad, puedes darle consejos para que reduzca al mínimo los riesgos:
  • Recuérdale que puede decidir no beber y que muchos jóvenes así lo han decidido también.
  • En el caso de que vaya hacerlo, que beba despacio y que nunca se tome una copa "de un trago".
  • Que alterne las bebidas alcohólicas con refrescos o agua, o que simplemente opte por no beber.
  • Que salga con amigos responsables y en quienes tenga confianza, y que no ceda a la presión de sus amigos para beber.
  • Que te diga dónde va a estar y cómo va a volver a casa (transporte público, con un conductor alternativo, que otro padre que vaya a recogerles, etc.)
  • Que te llame si pasa algo.

¿Puedo ayudar a mi hijo adolescente a que resista la presión de no beber?
Puedes ayudar a tu hijo hablando con él sobre lo que te preocupa, y escuchando lo que te diga. De esta forma podréis encontrar soluciones realistas entre los dos.
 La presión ejercida por compañeros y amigos tiene una enorme influencia en esta etapa, cuando los adolescentes son más susceptibles. Los grupos cuentan con líderes y seguidores, y todos ellos deben respetar las "reglas". Hay que enseñarles a defender su punto de vista y a comportarse de acuerdo con su criterio, y no adoptando su conducta a lo que marque el líder del grupo. Siempre valorando las consecuencias de sus actuaciones y decisiones.
Si tu hijo posee todos los datos sobre el consumo de alcohol que necesita y cuenta con la capacidad necesaria para tomar sus propias decisiones, podrá adoptar posiciones inteligentes cuando tú no estés presente.
¿Cómo puedo saber si mi hijo adolescente tiene un problema con el alcohol?
A esta edad, es bastante normal que se produzcan cambios en el comportamiento que no tienen por que estar necesariamente relacionados con el consumo de alcohol. La adolescencia, las amistades y otras presiones afectan a tu hijo, quien, de cuando en cuando, se mostrará temperamental o deprimido. Sin embargo, hay algunos signos que sí podrían apuntar a un problema con el consumo de bebidas alcohólicas:
  • Cambios de humor inexplicables.
  • Largos períodos encerrado y solo.
  • Pérdida de interés en sus aficiones y sus amistades habituales.
  • Pérdida de apetito.
  • Repentina pérdida de interés en su aspecto.
  • Mala higiene corporal, olor de alcohol.
  • Faltas a clase o al trabajo.
  • Apariencia deprimida, inquieta o fatigada durante un largo período de tiempo.
  • Siempre sin dinero.
  • Huidas.

Si realmente existe un problema, procura encontrar y tratar la causa, no sólo los síntomas. ¿Se trata de una válvula de escape, de ceder a la presión de sus  amigos, o de falta de orientación? Las posibilidades son infinitas, y no tienen por qué estar necesariamente relacionadas con el alcohol.
No dudes en buscar ayuda si sientes que has perdido el control de la situación o si los problemas persisten pese a tu apoyo. Algunos problemas, sin embargo, requieren la intervención de un especialista, sin la cual su resolución podría resultar imposible incluso para las familias más devotas y más capaces.



Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad - Campañas - Campañas 2007 - Alcohol y menores. El alcohol te destroza por partida doble

Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad - Campañas - Campañas 2007 - Alcohol y menores. El alcohol te destroza por partida doble