miércoles, 7 de diciembre de 2016

Resolución de conflcitos






Un conflicto se produce cuando el comportamiento, las necesidades y los objetivos de alguien, en este caso de nuestros hijos, son un obstáculo para la satisfacción de los nuestros.
En la familia se suelen dar situaciones en las que nuestros intereses y necesidades son contrapuestos con los de nuestros hijos, y por lo tanto posible fuente de conflicto. Dependerá de cómo los abordemos para que estos se resuelvan.
La relación padres-hijos es una fuente de conflictos potenciales muy variados. Los más frecuentes y más intensos tienen que ver con el ejercicio de la función de control de los padres sobre la conducta de los hijos y los intentos de éstos para eludir este control. Eso, ya es aplicable en la infancia, pero alcanza su máxima expresión durante la adolescencia.

Es importante limitar al máximo los conflictos familiares (entre los padres, entre los hijos y entre padres e hijos), tanto en intensidad como en frecuencia. Si son persistentes o muy intensos, pueden afectar a la calidad de las relaciones familiares. Eso, supone:La forma de relacionarse los padres, entre ellos y con los hijos, es también un modelo de conducta para los hijos. Si los padres tienen dificultades para manejar los conflictos, es más probable que los hijos también las tengan.
       
Que un problema persista puede explicarse por varias causas:


  • Negar la existencia del problema: Reconocer el problema será el primer paso que debemos dar si queremos solucionarlo.
  • Evitar y posponer su resolución: Tarde o temprano tendremos que dar una respuesta a ese problema.
  • Atribuir el problema a los otros o a causas externas: Tendremos que reconocer nuestra responsabilidad en él.
  • Hacer un problema de las situaciones cotidianas: Hay realidades que no se pueden cambiar y tendremos que saber asumirlas y afrontarlas.
  • Pedir soluciones globales. En ocasiones les pedimos a nuestros hijos que cambien el carácter en vez de negociar una serie de cambios concretos de conducta. Les pedimos un cambio de actitud personal: “debes ser”.


HÁBITOS COMUNICATIVOS Y CALIDAD DE LAS RELACIONES FAMILIARES

Si cuando discutimos con los hijos o con la pareja, nos dejamos llevar por los impulsos, sucede que:


  • En vez de centrar la atención del otro (por ejemplo, del hijo), sobre la conducta que nos molesta o nos preocupa, contribuiremos a hacer que se inhiba (se limite a aguantar el “chaparrón”), o que fije la atención en los insultos, los reproches, las amenazas, etc.
  • El hijo (o la pareja) estará también disgustado, y quizás reaccione con provocaciones, verbales (por ejemplo,“pues me voy a ir de casa”) o no verbales (por ejemplo, irse dando un portazo).
  • Eso nos generará más irritación, y quizás castiguemos al hijo, o dejemos explotar la rabia (por ejemplo, gritando que no hace falta que vuelva, tirando algo contra puerta, etc.). También puede ser que no hagamos nada y que nos limitemos a acumular rabia.
  • Entonces, tanto nosotros como los hijos acumularemos resentimiento y nos distanciaremos los unos de los otros. Si esto pasa a menudo y/o las discusiones son muy intensas, los vínculos familiares se debilitan y se pierde capacidad de influencia sobre los hijos.



EL CONTROL DE LA IRA

Saber controlar los sentimientos de cólera y sus manifestaciones es muy importante. Si no se sabe controlar los impulsos, los conflictos familiares serán más frecuentes e intensos, y el clima familiar empeorará.
Pero también es importante no limitarse sólo a inhibir los impulsos. Si se hace eso, la rabia contenida va creciendo y, tarde o temprano, sale; a menudo por una cosa sin importancia. El disgusto, la rabia o la irritación que pueda generarnos la conducta de los hijos o de la pareja tiene que poder expresarse a la otra persona.
Los hábitos comunicativos mencionados en la unidad didáctica anterior son muy adecuados para eso. A veces, sin embargo, hay que aplazar la expresión de estos sentimientos hasta haber reducido la tensión. 
Por lo tanto, siempre que sentimos mucha rabia o tensión hace falta aplicar alguna técnica de autocontrol antes de continuar con la discusión. El método que se propone, consta de siete pasos.

ETAPAS DEL MÉTODO DE AUTOCONTROL DE LA IRA

Para controlar la ira se puede utilizar un método que podemos dividir en las siguientes fases:

  1. Identificar las señales personales de alarma: Antes de “explotar y dejarnos llevar por la rabia o la irritación, las personas experimentamos una serie de cambios que podemos utilizar como señales de alarma, si antes las hemos identificado. Estas señales son parecidas para todo el mundo, pero no son iguales. Cada uno tiene las suyas. Pueden ser pensamientos (por ejemplo “me está hinchando las narices”, “se está riendo de mí”), sensaciones (por ejemplo, furia, ganas de golpear a alguien, ganas de huir), conductas manifiestas (por ejemplo, gritar, morderse los labios, acercarse mucho al otro) y/o reacciones fisiológicas (por ejemplo, taquicardia, tensión muscular en el cuello, sofoco en la cara y/o manos).
  2. Reconocer la irritación y procurar reducirla: El objetivo es identificar las señales de alarma en el mismo momento en que aparecen y decirse a uno mismo: “¡Cuidado!, Me estoy irritando”. Si detenemos las señales en el momento en que se presentan, detendremos también el proceso y evitaremos perder el control.
  3. Pensar en las consecuencias de perder el control: “Si pierdo el control…”.
  4. Preguntarse si hay algún motivo añadido para sentirse tan irritado: Además de la conducta de la otra persona y/o de la discusión misma, puede haber también otros motivos que añadan más irritación a la situación, o que sean la causa principal (por ejemplo, recibir una bronca en el trabajo, tener dolor de muelas, haber dado muchas vueltas oara encontrar aparcamiento, etc.). Podemos preguntarnos: ¿Por qué me siento tan irritado?, ¿Hay alguna razón añadida? Y si se encuentra un motivo añadido, decirse a uno mismo: “En realidad, estoy tan irritado porque …”.
  5. Intentar reducir el grado de irritación: Pueden probarse métodos como respirar hondo (sintiendo como entra y sale el aire), relajar la musculatura (percibiéndolo), dar un paso atrás, o sentarse (si se está de pie), picar algo de comida si se está a la mesa, no fijar la mirada en la otra persona, etc.
  6. Evaluar la situación y decidir cuál deber ser el siguiente paso: Es hora de valorar si se está en condiciones de hacer frente a la situación sin perder el control o si, al contrario, tenemos bastantes probabilidades de perderlo. Si la irritación proviene sólo de la discusión actual y, además, sentimos que podremos mantenerla bajo control, entonces podemos seguir adelante haciendo uso de los hábitos positivos de comunicación. En cambio, si la irritación proviene también o principalmente de otros motivos y/o vemos que podemos perder el control, entonces hay que aplazar la discusión hasta que estemos más calmados. Mientras tanto, hay que hacer algo para reducir la tensión. Y, cuando se reanude la discusión, aplicar igualmente hábitos positivos de comunicación.
  7. Recompensarse por haber mantenido el control: Empezar diciéndose: “¡Bien hecho!. Me merezco un premio. Voy a …” y después cumplirlo de verdad. También es importante darse premios entre la pareja cuando uno de los dos se ha manejado bien en una discusión con un hijo (por ejemplo, “Enhorabuena, te lo ha puesto difícil, pero has mantenido la calma”).

SUGERENCIAS QUE NOS AYUDARÁN EN EL PROCESO DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS


  • Buscar el momento y el lugar adecuados.
  •  Crear un ambiente positivo que facilite la comunicación.
  • Decir con claridad que existe un problema que tiene que ser resuelto.
  • Empezar siempre con algo positivo. A nadie le gusta recibir críticas; si se empieza una negociación criticando se conseguirá que la otra persona adopte una postura defensiva que alejará el objetivo.
  • Analizar y concretar los intereses y necesidades de cada persona ante el problema.
  • Esforzarse para aportar todas las alternativas posibles de solución.
  •  Ofrecer ayuda en el proceso de cambio de nuestros hijos y mostrar disposición a la reciprocidad. 
  • Los acuerdos deben ser muy específicos y claros para que no haya malas interpretaciones que comporten el riesgo de que los acuerdos no se cumplan.

La comunicación en la familia


LA FAMILIA

A lo largo de la historia, la familia ha tenido un papel de indiscutible valor, ya que en todas sus formas y culturas, ha supuesto un pilar básico para las sociedades. Es una estructura abierta que se adapta a la cultura en la que vive, que está en permanente conexión con ésta y que permite la transmisión de dicha cultura a las nuevas generaciones.




           En definitiva, la familia es un espacio de crecimiento y aprendizaje para todos sus miembros, en el que los padres pueden actuar como agentes de prevención del consumo de drogas porque:

·      La familia es la forma más elemental de la sociedad y desempeña un papel fundamental en la transmisión de información y experiencias, de valores y reglas de conducta, proporcionando a los hijos perspectivas positivas de vida.
·         La familia puede proporcionar a los hijos un ambiente de amor y aprobación, dándoles la estabilidad emocional necesaria para afrontar su proyecto de vida.
·         En el entorno familiar, los padres deben suministrar normas de convivencia, ya que pueden ser un modelo de aprendizaje que facilite la socialización de los hijos, la convivencia solidaria, la responsabilidad y la autonomía.
·         La familia puede permitir el establecimiento de una comunicación íntima entre sus miembros, favoreciendo el intercambio de sentimientos, emociones y experiencias como elemento fundamental para mantener una relación de bienestar, afrontar los problemas que surgen y orientar a sus miembros para resolverlos.
·         La unidad familiar puede facilitar la participación de sus miembros en la comunidad y ayuda a estos a adaptarse a los cambios que se producen en ésta.
·         La unidad familiar puede convertirse en un refugio para el descanso, para compartir experiencias y momentos de diversión.



Por otro lado, se puede hablar de tres estilos de crianza, según las relaciones que se establecen entre los miembros de la familia:

  1. Estilo autoritario o restrictivo: Son familias que basan su influencia en el poder de la autoridad formal sin tener en cuenta las opiniones de sus hijos. Establecen normas con poca participación del niño y fuerzan a que se cumplan mediante órdenes, castigos o amenazas. No explican por qué se critica ni como deberían de hacer las cosas. La comunicación es pobre, las reglas son inflexibles y la independencia escasa.
  2. Estilo permisivo o pasivo: Son familias que no se involucran en la educación de sus hijos permitiendo que estos no cumplan ningún tipo de normas. Imponen pocas o ningunas restricciones a sus hijos, por lo que muestran un amor incondicional. Son poco exigentes, utilizan poco el castigo y permiten que el niño regule su propia conducta, el cual dispone de gran libertad y poca conducción.
  3. Estilo autorizado o democrático: Son familias que pactan las normas con sus hijos y que se preocupan de que se cumplan. Se interesan por sus hijos y participan en sus actividades. Las relaciones se basan en la persuasión, dando explicaciones de por qué está mal y de cómo se deben de hacer las cosas. Aceptan y alientan la autonomía de sus hijos. Tienen una comunicación abierta con ellos y reglas flexibles.




LA IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN EN LA FAMILIA

Una de las cosas que los jóvenes piden a los padres es más comunicación, considerando abiertamente a la familia como el lugar que les proporciona afecto y seguridad y donde siempre van a ser apoyados porque saben que los padres siempre quieren lo mejor para ellos.
Cuando los padres se relacionan con sus hijos, es a través de este proceso de comunicación el modo fundamental que tienen para transmitirles aquello que quieren que aprendan y ayudarles en su desarrollo personal.
Sin la comunicación no habría aprendizaje ni desarrollo personal, lo que nos da la medida de la importancia que tienen no sólo hacerlo, sino hacerlo lo mejor posible. Sin embargo, llevar a la práctica esto no resulta fácil para algunos padres tal y como señalan algunos jóvenes.

María: <<Me gustaría poder hablar con mi madre de estas cosas, pero es que enseguida se pone histérica, piensa que me pongo “hasta el culo” cada vez que salgo y no es verdad>>.
Cristina: <<Me gustaría que me hablaran del alcohol, pero como a una amiga, entre ella y yo, charlando. Que me contestara lo que es el alcohol y que produce esto y lo otro y es peligroso por esto o por aquello, no sé … sin regañarme>>.
Miguel: <<Mis padres es que no hablan conmigo, me interrogan: ¿Qué has tomado? ¿Cuántas cervezas? ¿Dónde? ¿Con quién? ¿Tus amigos beber? … vamos me someten a un interrogatorio que no la Gestapo>>.
Mateo: <<Yo si hablo con mi padre y me dice: “¡ojo con el alcohol, que no es ninguna broma!, porque  te puede pasar esto o lo otro”. Me da la charleta, pero me aconseja, no me prohibe>>.
Iñigo: <<Yo si hablo de drogas con mis padres, pero por como es mi madre, que es una mujer del siglo XXI, no del siglo pasado, quiero decir que está al día y además me habla con tranquilidad … vamos que se puede hablar con ella perfectamente>>.

            Esto nos demuestra que comunicarse con los hijos en este tema es posible y que para lograrlo deberemos de evitar algunas cosas (por ejemplo, ponerse histérico, mostrar desconfianza, sospechas infundadas, interrogar, regañar … como hacen los padres de María, Cristina y Miguel) e intentar hacer otras (por ejemplo, aconsejar, estar al día, escuchar o explicarse bien … como los padres de Mateo e Iñigo).

MODOS DE COMUNICACIÓN

Independientemente de la época y cultura, y de lo que expresemos, las personas nos comunicamos a través de una variedad de formas.

  • Comunicamos por la palabra

            Es la forma más usual. Por la palabra comunicamos ideas, sentimientos, estados de ánimo, decisiones, etc.
Es necesario también saber callar. No estamos acostumbrados a escuchar, nos encasillamos en nuestros puntos de. No se puede dialogar si no sabemos escuchar al otro,  dejarle que exprese sin interrumpirle y tratar de ponernos en su punto de vista.


  • Comunicamos por la mirada


Muchas personas poco inclinadas a hablar pueden llegar a expresarse de modo intenso por la mirada. Hay miradas pacientes, cariñosas, estimulantes, acogedoras, que son caricias positivas, y existen miradas que matan, que te hacen sentir ridículo, etc.


  • Comunicamos por hechos


            Muchas veces el amor ha acabado por quedarse en mera palabrería. Amor es compartir, ayudarse, vivir juntos los acontecimientos, etc.


  •  Comunicamos por el cuerpo


Nuestro cuerpo expresa plásticamente sentimientos, estados de ánimo, actitudes hacia el otro, etc. Por ejemplo, el nerviosismo o la incomodidad se pueden expresar frunciendo el ceño, tamborileando con los dedos, mirando al reloj, a la puerta, etc.

FACTORES FACILITADORES DE LA COMUNICACIÓN

            A la hora de intentar establecer una adecuada interacción tenemos que tener en cuenta:

·         Escoger un lugar y momento adecuado.
·         Preguntar sin dar nada por supuesto.
·         Escuchar activamente (mirar a los ojos, postura relajada e inclinada hacia delante, asentir, respuestas verbales, preguntar, sincronización, etc.).
·         Empatizar (ponerse en el lugar del otro y manifestárselo).
·         Pedir opinión.
·         Declarar deseos.
·         Buscar puntos de acuerdo en lo argumentos del otro y manifestarlos.
·         Dar información enfatizando los aspectos positivos.
·         Utilizar un lenguaje adecuado a la otra persona.

FACTORES QUE DIFICULTAN LA COMUNICACIÓN

            Entre los factores que dificultan la comunicación, nos encontramos con:

·         No escoger un lugar o momento adecuado.
·         Acusar, juzgar, amenazar o exigir.
·         Utilizar frases del tipo deberías.
·         Etiquetar y generalizar (“siempre haces”, “nada, todo, nunca…”).
·         Ignorar los mensajes del interlocutor o menospreciar sus argumentos.
·         Enfatizar los aspectos negativos.


 EL JUEGO PSICOLÓGICO

            Gran parte de la comunicación humana se realiza en forma de juegos psicológicos. Analizar los juegos psicológicos que puedan darse en nuestra familia puede ayudarnos a entender dónde están las dificultades de nuestro diálogo.
            Para llamar juego psicológico a una situación familiar tiene que cumplirse ciertas circunstancias:

-       Son situaciones que se repiten con frecuencia.
-       Suceden siempre de la misma manera.
-       Al final todos se sienten mal, incluso si van “ganando”.

El juego psicológico es siempre negativo porque bloquea la comunicación auténtica.
En todos los juegos psicológicos suelen intervenir tres papeles: el perseguidor, el salvador y la víctima.
Cada persona puede pasar de una a otra postura con rapidez. Por ejemplo:

El: <<Esta carne está fría>> (perseguidor).
Ella: <<Claro, yo nunca hago nada bien>> (víctima).
El: <<Lo único que he dicho es que está fría. No he dicho que hagas las cosas mal>> (entra en juego el salvador).
Ella: <<Si, pero te las arreglas siempre para molestarme y herirme>> (perseguidora).
El: <<En esta casa no se puede abrir la boca, lo mejor será que me calle>> (víctima).

ESTILOS DE COMUNICACIÓN

  1. Pasivo o “con rodeos”: Una persona tiene una conducta pasiva cuando permite que los demás la pisen, cuando no defiende sus intereses y cuando hace todo lo que le dicen sin importar lo que piense o sienta al respecto.

  1. Agresivo: Estas personas sí ejercen los derechos propios, pero no respetan los derechos ni los sentimientos ajenos. La persona se expresa de forma impositiva y utiliza la coacción (mirar amenazadoramente, dar pena, acusar, culpabilizar, chantajear emocionalmente).

  1. Asertivo: Una persona tiene una conducta asertiva cuando defiende sus propios intereses, expresa sus opiniones libremente y no permite que los demás se aprovechen de ella. Al mismo tiempo, es considerada con la forma de pensar y de sentir de los demás.
Ventajas e inconvenientes de cada estilo


VENTAJAS
INCONVENIENTES
PASIVO
-Se evitan conflictos interpersonales.
-Raramente se recibe el rechazo de los demás.
-Es probable que los demás se aprovechen de esa persona.
-Que la persona no consiga sus objetivos.
-Efectos negativos sobre la autoestima.
AGRESIVO
-Consiguen con frecuencia sus objetivos.
-Nadie los “pisa”.
-Lo anterior suele conseguirse a costa de relaciones interpersonales tensas y poco espontáneas.
ASERTIVO
-Es probable que consiga sus objetivos y que las relaciones interpersonales se mantengan de forma sincera y gratificante
-Se suelen sentir más a gusto consigo mismo y con los demás cuando expresan lo que sienten.
–Se fortalece la autoestima
-Se enfrenta a los conflictos interpersonales, no los evita, y eso casi siempre resulta complicado.
-A veces, las personas se enfadan por muy respetuosamente que se digan las cosas.

Técnicas asertivas

  • Técnica del disco rallado: Repita su punto de vista con tranquilidad, sin dejarse ganar por aspectos irrelevantes (Si, pero … Sí, lo sé, pero mi punto de vista es … Estoy de acuerdo, pero … Sí, pero yo decía … )
  • Técnica del acuerdo asertivo: Responda a la crítica admitiendo que se ha cometido un error, pero separándolo del hecho de ser una buena o mala persona (Sí, me he olvidado de la cita que teníamos, pero por lo general suelo ser más responsable).
  • Técnica de la pregunta asertiva: Incitar a la crítica para obtener información que podrá utilizar en su argumentación (Entiendo que no te guste el modo en que actué la otra noche, pero ¿qué fue lo que te molestó?).
  • Técnica de la claudicación simulada: Aparente ceder terreno sin cederlo realmente. Muéstrese de acuerdo con el argumento de la otra persona, pero no consienta en cambiar de postura (Es posible que tengas razón, pero … ).
  • Técnica de ignorar: Ignore la razón por la que su interlocutor parece estar enfadado y aplace la discusión hasta que éste se haya calmado (Veo que estás muy trastornado y enojado, así que ya discutiremos luego).
  • Técnica del quebrantamiento del proceso: Responda a la crítica que intenta provocarle con una sola palabra (Sí … No … Quizá … Puede …).
  • Técnica de la ironía asertiva: Responda positivamente a la crítica hostil (Yo también te quiero. Gracias).
  • Técnica del aplazamiento asertivo: Aplace la respuesta a la afirmación que intenta desafiarle hasta que se sienta tranquilo y capaz de responder a ella apropiadamente (Si … es un tema muy interesante … Tengo que reservarme mi opinión al respecto … No quiero hablar de esto ahora).

LA COMUNICACIÓN CON LOS HIJOS

            Conseguir una buena comunicación con los hijos no es tan difícil como se piensa, sólo hay que tener en cuenta que ésta no surge de la noche a la mañana, sino que debe ser un proceso que comienza desde que el niño nace, cuando es un bebé (aunque creamos que no nos entiende) y durante toda la vida.
            De esta forma, poco a poco los hijos van adquiriendo la confianza necesaria con sus padres, para tratar cualquier tipo de tema, sobre todo en la adolescencia, que es la etapa más conflictiva.
            


Desde una visión amplia, los  motivos que dificultan la relación con los hijos son:

·         Los adolescentes tienen la necesidad de autodefinirse, por ello suelen llevar siempre la contraria, creando un clima tenso. Son también muy inseguros y necesitan del apoyo y afecto familiar aunque pueda parecer lo contrario, intentando siempre probar que son mayores
·         En esta etapa descubren su intimidad y quieren resguardarla, por ello no aceptan diálogos que puedan parecer interrogatorios o que responden a una curiosidad morbosa.

            Hay muchas maneras de solucionar estos conflictos y algunas formas de actuación, que pueden ser.

·     Crear un clima agradable para favorecer un diálogo comprensivo y armonioso. Entablar una conversación con nuestros hijos a veces no resulta sencillo, porque no estamos relajados, no hemos tenido un buen día, no nos encontramos de buen humor, estamos mosqueados por algo, etc. En estas ocasiones, es preferible dejarlo para otro momento para que podamos hablar con más calma y serenidad. Esto mismo habrá de hacerse cuando sea nuestro hijo el que no quiere hablar, siendo esta negación al diálogo una actitud muy frecuente en los hijos adolescentes. En estos casos, el primer paso es no forzar la conversación. Hay que buscar el momento adecuado y estimular o motivar al hijo a hablar empezando por algo que sabemos que le interesa.
·         Aprender a reconocer que te has equivocado y pedir perdón, así como enseñar a tus hijos a hacer lo mismo.
·         Tener en cuenta que los problemas que para ti son insignificantes para tu hijo pueden ser un mundo.
·         Dialogar con tu hijo, no interrogarlo.
·         No hablarle sólo de los estudios, él es algo más.
·         Proponer siempre metas para animarlo, pero no imponerlas.
·         Prestar atención a las emociones que transmitimos a nuestros hijos, ya que muchas veces puede que lo que decimos con las palabras y lo que transmitimos con nuestro cuerpo no coincida. En estos casos, hay que tener en cuenta que influye más lo que les transmitimos  a través de la comunicación no verbal.