lunes, 13 de abril de 2020

ADOLESCENTES Y CONFINAMIENTO



Cómo pasar el encierro con adolescentes: 7 trucos para evitar tensiones y no volverse 'locos' 


6 abril, 2020

 
Estar encerrado en casa puede ser una situación muy estresante para casi todos nosotros y más conforme se va a alargando el estado de alarma. Se ha puesto mucho énfasis en cómo este confinamiento puede afectar a la psicología de los niños y a la salud de la familia si hay pequeños encerrados pero también hay que tener en cuenta las especificidades de los adolescentes.
Los expertos advierten que con ellos ya no funcionan ni los castigos ni los privilegios y que hay que empezar a utilizar otros valores como al confianza, la influencia, el espacio... El libro 'Manual para sobrellevar la pandemia en casa con niños y adolescentes', de la editorial 'Triunfa con tu libro', recoge la experiencia de 19 especialistas que cuentan algunos trucos para desconectar estas situaciones bombas y no volverse 'locos'.

1- Darles espacio e intimidad.

Es muy común escuchar a los padres como se preguntan qué haran sus hijos en la habitación tanto tiempo, por qué no salen... Los adolescentes en general necesitan pasar tiempo alejados de los padres para desarrollar su propia personalidad pero esta situación de confinamiento se lo impide. Así que su habitación se convierte en su refugio, en su lugar sagrado y donde se sienten seguros. 
Los padres tienen que respetar ese espacio y su orden, su olor, su limpieza, aunque sea un caos, y, como mucho, pactar unas normas comunes para que la falta de higiene no llegue a mayores.
"Los padres helicópteros son un problema para los adolescentes. Esos padres que quieren controlarlo todo y que no dejan espacio. Ellos ahora necesitan una vía de escape y su habitación lo es. Hay que dejarles que estén ahí encerrados el tiempo que necesiten", asegura Diana Al Azem, una de las coordinadoras del manual y fundadora de "Adolescencia positiva". 
Por eso es mejor llamar a su puerta, respetar sus normas en ese espacio y entender que su música, aunque no nos guste, es una forma de expresión del mundo interior de nuestros adolescentes puesto que "cada generación se forja en torno a unos géneros y artistas que hablan a sus inquietudes o estados de ánimo", advierten en el libro.
La mejor forma para hacerles salir voluntariamente de su cueva es crear planes de ocio alternativo en los que ellos puedan elegir qué hacer y cómo para compartir esos momentos con ellos.

2. Hablar, hablar, hablar... pero entender su lenguaje.

Los padres siempre se quejan de lo difícil que resulta hablar con un adolescente. Los expertos reconocen que la tarea no es fácil pero aunque se muestren esquivos y encerrados en sí mismos no significa que no quieran comunicarse con sus padres o que ya no les hagan falta emocionalmente.
Este manual recuerda que los jóvenes no siempre verbalizan lo que quieren con palabras por lo que hay que estar muy atentos a su lenguaje no verbal. Además, en muchas ocasiones lo que expresan es lo racional, pero no su parte emocional que hay que ir traduciendo de sus expresiones más usadas.
"Dicen 'me agobias, me rayas' pero quieren transmitir 'escúchame'; o 'ignórame' pero también 'no me dejes solo en casa' e incluso 'deja de controlarme' pero 'ocúpate de mí'", aclaran.
Los expertos recuerdan a su vez que hay que fomentar la comunicación vinculante, es decir, este tipo de informaciones que los jóvenes nos quieren dar y que, en principio no podría parecernos interesante, pero que crean hábito y vinculo: como un cotilleo de clase, algo sobre sus amigos, una cosa que le pasó jugando a un videojuego... etc. "Hay que dejar de hacer lo que estamos haciendo y escucharlos, dar importancia a lo que nos están contando a través de la escucha activa. Si dejamos escapar esa comunicación vinculante, los perdemos", aclaran en el libro.

3. Pactar un horario semanal con rutinas.

En esta etapa de sus vidas hay que cambiar el control por la influencia porque no se consigue nada con una autoridad absoluta que hará que quieran escapar siempre. Para mejorar la convivencia en este encierro esa comunicación tiene que plasmarse en un horario conjunto que establezca rutinas aceptadas y propuestas por todos.
"Hay que hacer una reunión familiar y ponerse de acuerdo en un horario que no puede ser impuesto por los padres sino que ellos también decidan. Si somos una familia todos opinamos y se puede llegar a un acuerdo, una vez a la semana, que establezca unas rutinas", explica Diana Al Azem. 
Claro que buscar el compromiso es bueno pero ¿y si no cumplen? Los expertos piden paciencia y no rendirse, "es parte de su proceso de crecimiento", y utilizar técnicas que rebajen la tensión en estos días y no la aumenten: "Apostar por métodos que no sean la repetición, la bronca o el sermón. Se puede optar por el humor, los chistes, los retos", añade Al Azem.

4. La técnica del Pomodoro.

Los psicólogos explican que hay que ser conscientes de que los adolescentes viven en una fiesta constante de hormonas: "La adrenalina, la testosterona o el estrógeno son algunas de las hormonas causantes de esa intensidad emocional que tanto los identifica". Además se suma la dopamina que, en su caso, "buscan la estimulación casi de manera involuntaria".
Por eso, no es de extrañar que aparezca en cada conversación la palabra de moda en la relación con los jóvenes: procrastinar (dejar de hacer algo que sabemos que debemos hacer).
En la gestión de tareas, los expertos hablan de la técnica del Pomodoro: se utiliza un temporizador para dividir el tiempo en intervalos de 25 minutos de actividad llamados pomodoros, seguidos de 5 minutos de descanso, con pausas más largas cada cuatro pomodoros.
En este tiempo, se dibuja en un círculo en un papel y, mientras dure el trabajo, marcamos cada vez que haya una distracción tanto interna (de pensamiento) como externa (móvil, ruido, golpes, etc.). Una vez finalizada la tarea a realizar, se dedica un tiempo a contar el número de interrupciones y a analizarlas.
Según aclaran en el manual, este método ayuda a minimizar las distracciones y, una vez comprobado que el nivel de concentración aumenta con el tiempo, quedará la sensación de logro.

5. Normas con las pantallas pero flexibilidad.

La mayoría de los adolescentes se comunican hoy en día a través de las redes sociales, una facilidad para los tiempos que corren puesto que el encierro no es un impedimento para continuar con sus relaciones sociales, pero también un problema por la exposición constantes que tienen a las pantallas. 
Por eso, los psicólogos y profesores advierten de que "es normal que ellos quieran quedar con sus amigos o con su pareja, por lo que hay que ser comprensivos y ponerse en su lugar".
El consejo en este caso es pactar una serie de normas tanto en el uso de qué tipo de redes sociales como en el tiempo que se pueden utilizar pero siendo flexibles y conscientes del momento en el que vivimos.

6. Ojo con las adicciones no conocidas

En los encierros y confinamientos, las adicciones son uno de los elementos que peor se llevan. Por eso, los expertos aseguran que en el caso de los adolescentes esta situación puede incrementar los conflictos. "Todos aquellos que tienen esas adicciones al tabaco u otras, lo estarán llevando mal porque estarán más susceptibles", aclara Diana Al Azem.
En el caso de muchos jóvenes, puede que sus padres no sepan que fuma y que ahora esté sufriendo situaciones de mayor estrés por esa razón. Así que lo mejor en estos casos es hablarlo abiertamente.

7. Cuídate tú.

Todos los psicólogos especializados coinciden en que la calma que mantengamos los adultos es la que permitirá a los adolescentes templar la suya. Por eso, un consejo muy importante para rebajar tensión es que nosotros estemos bien y cuidados.
En el manual se explica con una metáfora muy clara de cómo podemos sentirnos nosotros en esta situación: si cada vez que nuestros hijos nos demandan algo echamos agua a la jarra, lo más probable es que antes de acabar la mañana se desborde.
Es una imagen muy gráfica de que cuidarse es necesario. Así que hay que buscar un momento para tomarse una infusión, escuchar música, leer, estar a solas...
Lo ideal en estos casos es bajar nuestras expectativas, sean las que sean, y permitirnos equivocarnos como se van a equivocar nuestros hijos. "Quiérete, lo estás haciendo bien y sobre todo confía en ti. Merecerá la pena", advierten.

Fuente: https://www.elespanol.com/mujer/saludables/20200406/pasar-encierro-adolescentes-trucos-evitar-enfados/479703402_0.html

martes, 7 de abril de 2020

EL AISLAMIENTO DE LOS JÓVENES TENDRÁ REPERCUSIONES




El coronavirus ha dado un portazo a las salidas de los adolescentes, una etapa vital en la que el contacto con amigos y las quedadas después de clase o los fines de semana son importantísimas para ellos. Un gran número de ellos está acostumbrado a salir y relacionarse socialmente con una copa de alcohol en la mano. ¿Qué ocurre ahora con estos jóvenes que habitualmente realizan este tipo de consumos? ¿Cuál es su sensación por estar en casa encerrados?

¿Cómo les puede afectar el mono por falta de consumo?

Si realmente tienen un problema que muestre síntomas físicos deben pedir ayuda y consultar al médico especialista. No debemos confundir las ganas de socializar y compartir con sus amistades con un problema de adicción. Los consumos de adolescentes y jóvenes son principalmente experimentales, no tienen que ver con la adicción (causante del síndrome de abstinencia), y se realizan principalmente en tiempos y espacios de ocio, lo que puede conducir a que en estos momentos de aislamiento social se eche en falta todo ello y se confunda este aislamiento y la necesidad de un mayor contacto social con la necesidad de consumo.

¿Qué edades son las más complicadas?

Cuanto más jóvenes, menos recursos personales se tienen desarrollados para sobrellevar situaciones estresantes, y esta, sin duda, lo es. Es la adolescencia el momento vital al que debemos estar atentos y acompañarlos en su necesidad de separarse de sus mayores aunque todavía los necesiten. Es aconsejable darles mucho espacio, permitirles el contacto con sus amistades y establecer unas rutinas diarias y vías de comunicación continuas para que se produzca el menor número de conflictos posible.

¿Cómo es la situación de los padres con hijos enganchados a algún tipo de droga cuando no pueden salir de casa ni para adquirirla? ¿Qué pueden hacer?

Si realmente hay un problema claro de consumo, un problema de adicción, deben ser los profesionales especializados los que determinen las pautas a seguir. Es posible que esta situación se conozca de antemano. En este caso, lo mejor es ponerse en manos del profesional que conduce el proceso de apoyo terapéutico. Si no es así, y se descubre como resultado de la situación de aislamiento actual, lo mejor es ponerse en contacto con un recurso especializado para que realicen las recomendaciones más adecuadas.
De cualquier modo, en estas situaciones hay que mantener una actitud tranquila y serena, la tensión no va a conducir a ayudarnos a afrontar la situación de la mejor manera. Es preferible obtener información y tomar decisiones en momentos que permitan una mayor reflexión y análisis. Una respuesta que muestre unión entre progenitores y, por supuesto, que no suponga un juicio de valor sobre el consumidor y su comportamiento van a ser unas medidas muy relevantes para comenzar a afrontar la situación.



¿Qué pueden hacer los progenitores en estos casos?

Primero hay que establecer comunicación y hablar con el hijo para intentar entender qué puede estar pasándole, sobre todo si son menores, para que necesite anestesiarse con bebida, droga, etc. También es importante, empatizar, no juzgarle de primeras para que no se cierre en banda. Intentar comprender que en algunas ocasiones, cuando un menor o adolescente bebe o se droga, lo hace porque lo está pasando mal por alguna causa y, de alguna manera, está intentando no sentir ese malestar. Sería bueno darle la oportunidad también de que se exprese y hable de lo que le pasa. Utilizar una comunicación directa: «estamos preocupados por ti, creemos que lo estás pasando mal y nos gustaría apoyarte y ayudarte», «Vemos que necesitas beber X cantidad y eso nos hace pensar que en el fondo te sientes mal», «Estamos aquí para escucharte y juntos intentar ver qué podemos hacer para solucionarlo». Una vez que entendamos el problema podremos aportar soluciones y apoyo.
Así, en general, es importante poner unas normas muy claras donde, si son menores de edad, no debería permitirse el consumo de alcohol y otras drogas en casa. No obstante, en el caso de los más mayores, el consumo de alcohol tiene que ser reducido al mínimo ya que altera el comportamiento y la percepción. Y, en todos los casos, sería muy conveniente revisar el consumo propio de todos los adultos ya, que en un espacio tan cercano, la influencia y el ejemplo que dan los adultos a los jóvenes son mucho más potentes.

¿Es tan difícil renunciar al ocio no saludable?

Lo más difícil es renunciar a nuestras rutinas. Todos tenemos preferencias a las que dedicar nuestro tiempo libre y, seguramente, para muchos jóvenes abandonar el contacto social es difícil. Sin embargo, en una situación extraordinaria como la actual tenemos muchas posibilidades que nos permiten no desistir a este contacto. Por supuesto, internet y las redes sociales son una estupenda alternativa, como ya sabemos, con mucha aceptación por parte de los jóvenes, no solo porque permiten la relación con los demás, sino porque abren muchas posibilidades a la cultura y al entretenimiento.
Por supuesto, si estamos hablando de un ocio ligado al consumo de drogas, cuando ya existen problemas de adicción, estamos en una situación de dependencia que supone una gran dificultad para controlar el propio comportamiento, ya que el objetivo principal de cualquier acción es conseguir la sustancia de consumo y esto tiene poca relación con un ocio saludable, lo demás pasa a un segundo lugar.

¿Puede ser una ocasión para dejar este tipo de consumo?, ¿o, al contrario, se acentúa más por lo estresante de la situación?

El confinamiento hará que cambiemos todo tipo de rutinas tanto los jóvenes como los adultos y los niños. Debemos estar atentos a nuestros niveles de estrés y establecer desde el principio nuevas rutinas que nos ayuden a combatirlo: los estudios, el ejercicio físico, el contacto con nuestras amistades y familiares, las labores del hogar, el juego, las conversaciones, etc. Cuanto antes adoptemos nuevas rutinas, antes nos adaptaremos a esta nueva situación.

¿Cómo afecta a estas familias el encierro por el coronavirus?

Claramente es un elemento de estrés añadido a la propia situación. Es importante pedir ayuda cuando tengamos dudas o no sepamos cómo afrontar una conversación o una situación concreta. Hay muy buenos profesionales en España que nos pueden ayudar, desde la distancia obligada, a superar esta situación estresante.

Laura Peraita

Fuente: https://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-aislamiento-jovenes-tendra-repercusiones-202003250149_noticia.html?ref=https://t.co/U45i8QwEnU?amp=1

lunes, 6 de abril de 2020

CONFINAMIENTO: 10 CONSEJOS PARA QUE LOS NIÑOS NO PASEN DEMASIADO TIEMPO PEGADOS A LAS PANTALLAS


CONFINAMIENTO: 10 CONSEJOS PARA QUE LOS NIÑOS NO PASEN DEMASIADO TIEMPO PEGADOS A LAS PANTALLAS

El riesgo de que los niños pasen más tiempo del conveniente con teléfonos, videojuegos y tabletas existe siempre, pero el confinamiento puede ser el pretexto perfecto para la hiperconexión


Artículo de Cristian Vázquez
31/03/2020 - 22:25h  EFE

Mucho se habla de la enorme ventaja que representa la tecnología para sobrellevar la cuarentena obligada por la pandemia de coronavirus. Estar en comunicación con nuestros seres queridos a través de las redes sociales, sistemas de mensajería y plataformas de videoconferencias, así como servicios para ver películas y series online e incluso para leer libros electrónicos, son una gran ayuda para pasar estos días.
Sin embargo, la tecnología también entraña un riesgo: el de pasar demasiado tiempo pegado a las pantallas, hasta el punto de la adicción. No se trata, por supuesto, de un problema exclusivo de tiempos de confinamiento. Nada menos que el 77% de la población española admite padecer de nomofobia, el miedo irracional a no disponer del teléfono móvil o a estar desconectado. Tampoco se trata de un problema que afecte solo a una específica franja de edad.
De hecho, las personas más jóvenes son las más vulnerables, en buena medida porque los adultos tienen la experiencia de haber vivido una época sin teléfonos móviles, mientras que los niños y adolescentes no. Esto los lleva a menudo a creer que "sin móvil no hay vida", y esa sensación también es responsabilidad de los adultos: así lo ha asegurado Marc Masip, director del Programa Desconect@, en una charla TED realizada el mes pasado.
Numerosos estudios, de hecho, han alertado sobre los riesgos de un exposición excesiva de los niños a las pantallas. Uno de los más recientes -basado en datos de más de 2.400 niños de Canadá de hasta cinco años de edad y publicado el año pasado en la revista especializada JAMA Pediatrics- halló una peligrosa asociación entre el contacto con los dispositivos digitales y el desarrollo cognitivo de los pequeños.
Desconect@ es un programa psicoeducativo, con sede en Barcelona, que tiene el objetivo de que los jóvenes y niños "aprendan a hacer un uso adecuado del teléfono móvil, las redes sociales y los videojuegos". A raíz de la cuarentena -lapso durante el cual las pantallas son una tentación e incluso las clases escolares se dictan por ese medio-, Desconect@ ha difundido un "protocolo tecnológico" que incluye una serie de recomendaciones y consejos para familias con niños en relación con el uso de estos aparatos. Los más importantes se enumeran en el siguiente decálogo.


10 consejos para que los niños acaben"empantallados"

1. Que no se aíslen para conectarse a internet

Se aconseja que los niños no se aíslen para conectarse a internet, sino que lo hagan en espacios comunes. Y que una parte del tiempo diario que ellos dedican a navegar por la web, lo hagan acompañados por sus padres, para que estos los guíen hacia contenidos adecuados y positivos.

2. Evitar que lean noticias

La recomendación de Desconect@ es que los niños no vean noticias, pues solo se preocuparán más. Son los padres quienes deben explicar al niño lo que sucede y aclarar sus dudas, sin alarmismo. También, llegado el caso, se debe inculcar a los niños que no deben creer todo lo que ven en internet. Es importante educar en el reconocimiento de fuentes fiables y en la búsqueda de la corroboración de información, en tiempos en que la información falsa (las famosas fake news) está a la orden del día.

3. Vigilar los chats

No se trata de invadir la privacidad de los hijos, sino de evitar lo citado en el apartado anterior. Por los servicios de mensajería, como WhatsApp o Telegram, circula mucha información errónea, en forma de "cadenas" de texto, audios, vídeos, etc. En estos casos es importante estar atentos para evitar que el niño lo crea y se asuste, y también que lo siga haciendo circular.

4. Limitar los videojuegos

La cuarentena no debe ser un pretexto para que se rompan los límites habituales. Si en épocas de normalidad el periodo para los videojuegos era de dos horas, pues el consejo es que siga siendo de dos horas.

5. Retirar el móvil mientras estudian

Si los niños deben poder contar con el móvil en clase (presencial) es un debate que divide a los profesores. Unos dicen que el teléfono es una herramienta cotidiana y que, por lo tanto, la escuela no puede ser ajena a ella. Otros, en cambio, sostienen que los dispositivos son un elemento de distracción y, por ello, aseguran que lo mejor es que no cuenten con él. La posición de Desconect@ es que, para las horas de trabajo escolar desde casa, lo más apropiado es retirar el móvil a los niños. En cualquier caso, pueden acceder al ordenador o a la tableta.


6. Participar de videoconferencias con familiares y amigos

Hay que estimular a los niños a que participen de charlas con sus familiares y amigos. Es una manera de que, en estos días tan atípicos, los niños sostengan y refuercen sus vínculos, los cuales resultan fundamentales para su bienestar. Hay que tener en cuenta que el confinamiento puede afectar en el campo emocional a los pequeños. Las consecuencias pueden ser ansiedad, estrés y otros síntomas que el niño no comprende del todo y, debido a eso, no sabe cómo expresar. Mantener el contacto con la gente querida ayuda a prevenirlo.

7. Proponer juegos "analógicos", sin pantallas

Marc Masip enfatiza la importancia de "fomentar lo real versus lo virtual". Y recomienda que el uso de dispositivos digitales no debería superar las dos horas diarias. Una de las maneras de dar prioridad a lo "real" es proponer alternativas, como juegos de mesa, acertijos, manualidades con papel, búsqueda del tesoro, etc. Existen muchos juegos sin pantallas para que los niños estén entretenidos durante la cuarentena.

8. Leer y ver series y películas

Si bien las series y películas incluyen una pantalla, se recomienda porque es una actividad que se puede hacer en compañía, si varias personas o toda la familia se sienta frente al televisor a ver lo mismo. Además, no incluye interacción (al menos no de manera física): se pueden ver de manera más relajada, sin tener que participar en el avance de la historia. Con respecto a la lectura, se recomienda que sea con libros en formato papel.

9. Dormir sin móvil

Esto se aconseja a los adultos y es fundamental para los niños. No solo dormir sin el móvil conectado cerca, sino también dejar de usarlo al menos una hora antes de ir a la cama. Distintos estudios han comprobado que exponerse a la luz de la pantalla del teléfono poco antes de acostarse inhibe la secreción de melatonina y puede, en consecuencia, provocar insomnio. Aunque otros estudios son escépticos a este respecto. De todos modos, conviene que el niño no se acueste excitado.

10. Dar el ejemplo

Este último consejo involucra, desde luego, casi todos los anteriores. Si los adultos cumplen con estos preceptos, es decir, si no abusan de los dispositivos digitales, si participen en actividades familiares, si -en definitiva- priorizan lo real por sobre lo virtual, será mucho más sencillo y más probable que los niños hagan lo mismo.

Fuente: eldiario.es
https://www.eldiario.es/consumoclaro/madres_y_padres/consejos-ninos-demasiado-movil-videojuegos_0_1011399222.html

OCHO FALSAS CREENCIAS SOBRE LOS NIÑOS Y EL CONFINAMIENTO



OCHO FALSAS CREENCIAS SOBRE LOS NIÑOS Y EL CONFINAMIENTO

Artículo y reflexión de Heike Freire y José María Paricio Talayero

4 de Abril de  2020

Nuestra intención no es cuestionar las leyes y recomendaciones establecidas por las autoridades hasta el momento, sino invitar a la calma, a la reflexión y al intercambio de conocimientos


Últimamente, en los medios de comunicación, las redes sociales, los grupos de WhatsApp o Telegram y, en general, las conversaciones públicas y privadas, circula toda una serie de dudas, opiniones, prejuicios, bulos y creencias erróneas sobre infancia y coronavirus, muchas de las cuales parecen fruto del miedo que se ha instalado en nuestra sociedad. Como profesionales de la infancia, a la que estas ideas falsas afectan de diversas formas, nos vemos en la responsabilidad de desmentir y aclarar algunos de los temas más recurrentes que hemos podido detectar a lo largo de estas semanas de confinamiento.

No cabe duda que, frente a una crisis como esta, inédita en nuestra historia reciente, y de la que todas estamos aprendiendo, cualquier medida, por sabia que sea, tiene sus inconvenientes. Pensamos que es necesario reconocer y valorar todos los posibles efectos de la situación en la que nos encontramos, para tratar de evitar los negativos o para acompañarlos y así mitigar su impacto. Queremos dejar claro que nuestra intención no es cuestionar las leyes y recomendaciones establecidas por las autoridades hasta el momento, sino invitar a la calma, a la reflexión y al intercambio de conocimientos para, si es posible, introducir mejoras en las prácticas individuales y colectivas.
Abordamos ahora, de modo conciso, cada uno de los mitos relacionados con la infancia y el confinamiento.

1. El coronavirus es muy peligroso para los niños y niñas.

Falso: La infección por coronavirus tiene una frecuencia bajísima de complicaciones en los menores y en los adultos sanos por debajo de los 40 años.

Debido al clima social de miedo que se ha generado, en las últimas semanas, muchas familias temen por la salud de sus hijos e hijas. Todas las autoridades sanitarias del mundo están de acuerdo en que la infección por coronavirus tiene un bajísimo riesgo de gravedad y muerte en aquellas personas que no sufren una enfermedad crónica de base, y más cuanto más jóvenes son. Eso incluye a niños y niñas e incluso recién nacidos. La COVID-19, aunque se han dado casos terribles, en conjunto, no es peligrosa para los niños y niñas.

2. Los niños y niñas son vectores de contagio, transmiten el virus más que los adultos.

Falso: Cualquier persona de cualquier edad puede contagiar el virus siempre que sea portadora o tenga la enfermedad.


No existe evidencia empírica alguna de que los menores sean más portadores que cualquier otro grupo de edad. Incluso hay dudas entre la comunidad científica de que el cierre de colegios sea, por sí solo, efectivo. Por eso no todos los países de Europa han clausurado los centros educativos de modo indiscriminado. Las medidas de contención basadas en aumentar el teletrabajo parecen mucho más eficaces. La idea que los niños y niñas son más contagiosos se basa en un prejuicio: que no se están quietos, lo tocan todo, no atienden las órdenes de los adultos y son más difíciles de controlar que, por ejemplo, los perros cuando llevan correa. Sin embargo, la experiencia nos demuestra que, debidamente orientados, niños y niñas son personas empáticas y razonables, a las que les gusta colaborar. Además, son capaces de adaptarse a numerosas situaciones si les explicamos con claridad lo que ocurre, escuchamos sus opiniones y sugerencias, sus emociones (y, por qué no, también sus posibles quejas y frustraciones) y les permitimos participar en las soluciones.

3. Para frenar la curva, la única solución es el confinamiento total de los niños y niñas, como hacen en otros países.

Falso: No en todos los países de Europa se han adoptado medidas de confinamiento estricto.

Francia, Bélgica, Suiza, Austria, Inglaterra..., están siguiendo las recomendaciones de la OMS y permiten que los niños y niñas salgan de modo ordenado a dar una vuelta con sus padres cerca de casa. Estos últimos días, también se ha sumado Italia que a petición del Colegio de Psicólogos, y de asociaciones de educadores y familias, ha decidido que los niños y niñas puedan salir a pasear acompañados por un único progenitor y en un área cercana a su domicilio, manteniendo la distancia de seguridad. En Alemania, cuya administración está muy descentralizada, la mayoría de los Lander señalan en sus textos la necesidad vital del juego para la infancia y aconsejan que jueguen cada día en las áreas comunes, siempre con los mismos compañeros y atendiendo a ciertas reglas. En Suiza pueden salir y verse con sus compañeros o amigos más cercanos, siempre los mismos. En Francia puede salir a pasear las familias de modo aislado a un máximo de 1 km de su casa.

4. Las madres o padres positivos a coronavirus deben ser separados de sus hijos, no pueden ocuparse de su cuidado. Las madres no deben amamantar.

Falso: La enfermedad se contagia unos días antes de causar los primeros síntomas e incluso cuando no da síntomas. Si alguien de la familia está contagiado, es previsible que todos los que conviven en el mismo hogar lo estén.

Si los cuidadores, aún afectos de COVID-19, se encuentran bien (lo más frecuente en el caso de personas jóvenes y sin enfermedades previas) puede hacer las actividades que su estado les permita. No tiene sentido aislarse unos de otros en esos casos y el uso de mascarilla dentro del domicilio es de dudosa utilidad. La enfermedad no se transmite por la leche materna. Las madres pueden amamantar. Es previsible que, al igual que con otras enfermedades semejantes que causan catarros, la madre que pase una infección por coronavirus fabrique anticuerpos (defensas) contra el virus y que estas defensas pasen por la leche materna protegiendo al lactante. El lavado de manos antes y después de cualquier tarea, especialmente si se viene del exterior, es la mejor manera de controlar los contagios. No añadamos angustias innecesarias a las niñas y niños confinados separándolos también de sus progenitores o exponiéndolos a la visión enmascarada de sus padres, cuando el uso indiscriminado de mascarillas no ha demostrado ninguna utilidad.

5. Los españoles siendo como somos, debemos confinarnos aún más, o tendremos más muertos que en otros países.

Falso: Ni somos el país con más muertos en cifras absolutas ni por 100.000 habitantes, ni estamos en una fase más avanzada de la pandemia que el resto de países del mundo.

La mortalidad en cada zona depende de las características demográficas, de salud de la población y de la capacidad de respuesta de su sistema sanitario. Los porcentajes de ciudadanos en edad avanzada y/o con enfermedades crónicas previas y descompensadas (de pulmón, de corazón, de riñón, de diabetes, de cáncer activo, de déficit inmunitario) van a marcar la tasa de mortalidad de cada país y región. Recordemos que la enfermedad se ceba justo en esos grupos de edad, dejando indemnes a jóvenes, niños y, en general, a personas sanas previamente. Por otro lado, los españoles no respetamos menos las leyes ni somos más irresponsables que los europeos. Cada país ha ido adaptando el confinamiento a los datos aconsejados por los expertos en cada fase de la epidemia. La legislación francesa hizo referencia, desde el primer momento, a las características especiales de la población infantil, a la necesidad para su equilibrio de estar al aire libre y de moverse. Nuestras reglas de confinamiento son mucho más estrictas para la infancia que las de otros países. Flexibilizarlas nos ayudaría, además de a fortalecer la salud de nuestros hijos e hijas, a practicar la participación, el cuidado colectivo a la infancia y la responsabilidad.

6. El confinamiento en la infancia no tiene consecuencias. Los niños se adaptan a todo mejor que los adultos.

Falso: Los niños y niñas son una población más vulnerable al confinamiento que los adultos por diversas razones.

Al estar en fase de crecimiento, necesitan el medio natural para completar su desarrollo, tal y como lo han venido haciendo las criaturas de nuestra especie desde los orígenes. Precisan de aire fresco, luz natural, movimiento y juego, tierra, agua y vegetación. Para crecer saludablemente, se estima que son necesarias al menos tres o cuatro horas diarias de juego espontáneo al aire libre. Aún en esta situación especial, de confinamiento por la pandemia, la OMS recomienda, al menos, una hora al día de actividad física al aire libre. A muchos, el tamaño de sus domicilios no les permite casi ni moverse. Por otro lado, el vínculo emocional con sus padres, que necesitan para sobrevivir, les lleva a vivir intensamente las emociones de estos y a sufrir sus consecuencias. Ya se ha reconocido oficialmente en España que, desde el inicio del confinamiento, han aumentado los casos de malos tratos a la infancia en porcentajes muy preocupantes, además de la violencia de género, que también repercute directamente en niños y niñas. Aunque es la primera vez que atravesamos una crisis de esta magnitud, disponemos de investigaciones previas sobre confinamiento infantil y sus consecuencias en diversos contextos: guerras, niños refugiados, hikikimori etcétera, que nos ofrecen indicios perfectamente extrapolables a la situación actual. El confinamiento sí tiene consecuencias para la salud, el bienestar y el desarrollo físico y psíquico de niños y niñas.

7. En casa, los niños están más seguros. Solo sus padres son responsables de que estén bien.

Falso: Como demuestran 40 años de investigaciones en Psicología Ambiental, los niños y las niñas se desarrollan mejor al aire libre, a todos los niveles: físico, emocional, social, creativo e intelectual.

Está demostrado que en los espacios cerrados tienen más accidentes, y a la menor libertad de movimiento se une la fatiga atencional por un exceso de concentración que tiene efectos negativos sobre el humor y el comportamiento. Además, es un error pensar que son un asunto privado de sus padres. No pertenecen a sus familias porque no son objetos sino sujetos de derecho. Una categoría especial de ciudadanos cuyas necesidades especiales están reguladas por leyes internacionales. Son más vulnerables que otros colectivos porque, como hemos dicho, están en periodo de crecimiento. Y con sus características propias, forman parte de la comunidad. Como dice el famoso proverbio africano: para criar un hijo hace falta una tribu. Así ha sido desde los orígenes de nuestra especie. Algunos antropólogos llegan a afirmar que es precisamente la organización colectiva del cuidado a nuestras criaturas (que, a diferencia de otras especies, nacen completamente inmaduras), lo que nos ha hecho humanas y civilizadas. Sabemos que las vivencias y carencias infantiles tienen repercusiones importantes a lo largo de toda la vida. Para garantizar la democracia, todos los niños y niñas deben tener los mismos derechos y deberes. Pero en la situación actual, no todos disponen del mismo acceso al sol, al aire libre, a zonas verdes, al juego espontáneo en la naturaleza o a una familia tranquila y sosegada, factores que son indispensables para un desarrollo saludable.

8. Ahora lo importante es que hagan las tareas y “no pierdan” el curso.

Falso: Aunque los aprendizajes y resultados académicos son fundamentales para el futuro de los niños, en una situación crítica como la que vivimos, no son lo más importante.

Dado que la alteración de al menos un tercio del curso escolar afecta a casi 8 millones de estudiantes en todo el país, las soluciones solo pueden ser colectivas. En las familias, lo esencial es cuidar la salud física y mental de todos sus miembros, permitiendo que los pequeños expresen y elaboren de diversas maneras (dibujos, cuentos, música...) sus vivencias del encierro. Favorecer la comunicación, la conexión y el disfrute en común, aporta bienestar a todos. Y dejarles un espacio para que puedan cultivar sus intereses. Muchos de los grandes genios en las ciencias, las letras y las artes, estuvieron confinados en sus casas por enfermedad. Ello les permitió salirse un poco de la rutina escolar cotidiana para descubrir y desarrollar una pasión que, más adelante, se convertiría en su vocación y su profesión. Lo más importante ahora es que puedan integrar esta vivencia traumática, en mayor o menor grado para todas, a sus vidas. Integrarla y extraer de ella enseñanzas positivas.

*Heike Freire es madre, filósofa, psicóloga y pedagoga. Asesora de organizaciones públicas y privadas, administraciones y centros educativos. Y directora del Curso Superior de Pedagogía Verde. Florida Universitaria Activista por los derechos de la infancia y de la Tierra.
*José María Paricio Talayero es padre, abuelo y pediatra. Doctor en Medicina. Diplomado en 
Diseño y Estadística en ciencias de la Salud. Presidente de APILAM y creador de http://www.e-lactancia.org y http://www.telasmos.org.

Puedes seguir De mamas & de papas en Facebook, Twitter

Fuente: EL PAIS 4 de abril de 2020