lunes, 6 de abril de 2020

OCHO FALSAS CREENCIAS SOBRE LOS NIÑOS Y EL CONFINAMIENTO



OCHO FALSAS CREENCIAS SOBRE LOS NIÑOS Y EL CONFINAMIENTO

Artículo y reflexión de Heike Freire y José María Paricio Talayero

4 de Abril de  2020

Nuestra intención no es cuestionar las leyes y recomendaciones establecidas por las autoridades hasta el momento, sino invitar a la calma, a la reflexión y al intercambio de conocimientos


Últimamente, en los medios de comunicación, las redes sociales, los grupos de WhatsApp o Telegram y, en general, las conversaciones públicas y privadas, circula toda una serie de dudas, opiniones, prejuicios, bulos y creencias erróneas sobre infancia y coronavirus, muchas de las cuales parecen fruto del miedo que se ha instalado en nuestra sociedad. Como profesionales de la infancia, a la que estas ideas falsas afectan de diversas formas, nos vemos en la responsabilidad de desmentir y aclarar algunos de los temas más recurrentes que hemos podido detectar a lo largo de estas semanas de confinamiento.

No cabe duda que, frente a una crisis como esta, inédita en nuestra historia reciente, y de la que todas estamos aprendiendo, cualquier medida, por sabia que sea, tiene sus inconvenientes. Pensamos que es necesario reconocer y valorar todos los posibles efectos de la situación en la que nos encontramos, para tratar de evitar los negativos o para acompañarlos y así mitigar su impacto. Queremos dejar claro que nuestra intención no es cuestionar las leyes y recomendaciones establecidas por las autoridades hasta el momento, sino invitar a la calma, a la reflexión y al intercambio de conocimientos para, si es posible, introducir mejoras en las prácticas individuales y colectivas.
Abordamos ahora, de modo conciso, cada uno de los mitos relacionados con la infancia y el confinamiento.

1. El coronavirus es muy peligroso para los niños y niñas.

Falso: La infección por coronavirus tiene una frecuencia bajísima de complicaciones en los menores y en los adultos sanos por debajo de los 40 años.

Debido al clima social de miedo que se ha generado, en las últimas semanas, muchas familias temen por la salud de sus hijos e hijas. Todas las autoridades sanitarias del mundo están de acuerdo en que la infección por coronavirus tiene un bajísimo riesgo de gravedad y muerte en aquellas personas que no sufren una enfermedad crónica de base, y más cuanto más jóvenes son. Eso incluye a niños y niñas e incluso recién nacidos. La COVID-19, aunque se han dado casos terribles, en conjunto, no es peligrosa para los niños y niñas.

2. Los niños y niñas son vectores de contagio, transmiten el virus más que los adultos.

Falso: Cualquier persona de cualquier edad puede contagiar el virus siempre que sea portadora o tenga la enfermedad.


No existe evidencia empírica alguna de que los menores sean más portadores que cualquier otro grupo de edad. Incluso hay dudas entre la comunidad científica de que el cierre de colegios sea, por sí solo, efectivo. Por eso no todos los países de Europa han clausurado los centros educativos de modo indiscriminado. Las medidas de contención basadas en aumentar el teletrabajo parecen mucho más eficaces. La idea que los niños y niñas son más contagiosos se basa en un prejuicio: que no se están quietos, lo tocan todo, no atienden las órdenes de los adultos y son más difíciles de controlar que, por ejemplo, los perros cuando llevan correa. Sin embargo, la experiencia nos demuestra que, debidamente orientados, niños y niñas son personas empáticas y razonables, a las que les gusta colaborar. Además, son capaces de adaptarse a numerosas situaciones si les explicamos con claridad lo que ocurre, escuchamos sus opiniones y sugerencias, sus emociones (y, por qué no, también sus posibles quejas y frustraciones) y les permitimos participar en las soluciones.

3. Para frenar la curva, la única solución es el confinamiento total de los niños y niñas, como hacen en otros países.

Falso: No en todos los países de Europa se han adoptado medidas de confinamiento estricto.

Francia, Bélgica, Suiza, Austria, Inglaterra..., están siguiendo las recomendaciones de la OMS y permiten que los niños y niñas salgan de modo ordenado a dar una vuelta con sus padres cerca de casa. Estos últimos días, también se ha sumado Italia que a petición del Colegio de Psicólogos, y de asociaciones de educadores y familias, ha decidido que los niños y niñas puedan salir a pasear acompañados por un único progenitor y en un área cercana a su domicilio, manteniendo la distancia de seguridad. En Alemania, cuya administración está muy descentralizada, la mayoría de los Lander señalan en sus textos la necesidad vital del juego para la infancia y aconsejan que jueguen cada día en las áreas comunes, siempre con los mismos compañeros y atendiendo a ciertas reglas. En Suiza pueden salir y verse con sus compañeros o amigos más cercanos, siempre los mismos. En Francia puede salir a pasear las familias de modo aislado a un máximo de 1 km de su casa.

4. Las madres o padres positivos a coronavirus deben ser separados de sus hijos, no pueden ocuparse de su cuidado. Las madres no deben amamantar.

Falso: La enfermedad se contagia unos días antes de causar los primeros síntomas e incluso cuando no da síntomas. Si alguien de la familia está contagiado, es previsible que todos los que conviven en el mismo hogar lo estén.

Si los cuidadores, aún afectos de COVID-19, se encuentran bien (lo más frecuente en el caso de personas jóvenes y sin enfermedades previas) puede hacer las actividades que su estado les permita. No tiene sentido aislarse unos de otros en esos casos y el uso de mascarilla dentro del domicilio es de dudosa utilidad. La enfermedad no se transmite por la leche materna. Las madres pueden amamantar. Es previsible que, al igual que con otras enfermedades semejantes que causan catarros, la madre que pase una infección por coronavirus fabrique anticuerpos (defensas) contra el virus y que estas defensas pasen por la leche materna protegiendo al lactante. El lavado de manos antes y después de cualquier tarea, especialmente si se viene del exterior, es la mejor manera de controlar los contagios. No añadamos angustias innecesarias a las niñas y niños confinados separándolos también de sus progenitores o exponiéndolos a la visión enmascarada de sus padres, cuando el uso indiscriminado de mascarillas no ha demostrado ninguna utilidad.

5. Los españoles siendo como somos, debemos confinarnos aún más, o tendremos más muertos que en otros países.

Falso: Ni somos el país con más muertos en cifras absolutas ni por 100.000 habitantes, ni estamos en una fase más avanzada de la pandemia que el resto de países del mundo.

La mortalidad en cada zona depende de las características demográficas, de salud de la población y de la capacidad de respuesta de su sistema sanitario. Los porcentajes de ciudadanos en edad avanzada y/o con enfermedades crónicas previas y descompensadas (de pulmón, de corazón, de riñón, de diabetes, de cáncer activo, de déficit inmunitario) van a marcar la tasa de mortalidad de cada país y región. Recordemos que la enfermedad se ceba justo en esos grupos de edad, dejando indemnes a jóvenes, niños y, en general, a personas sanas previamente. Por otro lado, los españoles no respetamos menos las leyes ni somos más irresponsables que los europeos. Cada país ha ido adaptando el confinamiento a los datos aconsejados por los expertos en cada fase de la epidemia. La legislación francesa hizo referencia, desde el primer momento, a las características especiales de la población infantil, a la necesidad para su equilibrio de estar al aire libre y de moverse. Nuestras reglas de confinamiento son mucho más estrictas para la infancia que las de otros países. Flexibilizarlas nos ayudaría, además de a fortalecer la salud de nuestros hijos e hijas, a practicar la participación, el cuidado colectivo a la infancia y la responsabilidad.

6. El confinamiento en la infancia no tiene consecuencias. Los niños se adaptan a todo mejor que los adultos.

Falso: Los niños y niñas son una población más vulnerable al confinamiento que los adultos por diversas razones.

Al estar en fase de crecimiento, necesitan el medio natural para completar su desarrollo, tal y como lo han venido haciendo las criaturas de nuestra especie desde los orígenes. Precisan de aire fresco, luz natural, movimiento y juego, tierra, agua y vegetación. Para crecer saludablemente, se estima que son necesarias al menos tres o cuatro horas diarias de juego espontáneo al aire libre. Aún en esta situación especial, de confinamiento por la pandemia, la OMS recomienda, al menos, una hora al día de actividad física al aire libre. A muchos, el tamaño de sus domicilios no les permite casi ni moverse. Por otro lado, el vínculo emocional con sus padres, que necesitan para sobrevivir, les lleva a vivir intensamente las emociones de estos y a sufrir sus consecuencias. Ya se ha reconocido oficialmente en España que, desde el inicio del confinamiento, han aumentado los casos de malos tratos a la infancia en porcentajes muy preocupantes, además de la violencia de género, que también repercute directamente en niños y niñas. Aunque es la primera vez que atravesamos una crisis de esta magnitud, disponemos de investigaciones previas sobre confinamiento infantil y sus consecuencias en diversos contextos: guerras, niños refugiados, hikikimori etcétera, que nos ofrecen indicios perfectamente extrapolables a la situación actual. El confinamiento sí tiene consecuencias para la salud, el bienestar y el desarrollo físico y psíquico de niños y niñas.

7. En casa, los niños están más seguros. Solo sus padres son responsables de que estén bien.

Falso: Como demuestran 40 años de investigaciones en Psicología Ambiental, los niños y las niñas se desarrollan mejor al aire libre, a todos los niveles: físico, emocional, social, creativo e intelectual.

Está demostrado que en los espacios cerrados tienen más accidentes, y a la menor libertad de movimiento se une la fatiga atencional por un exceso de concentración que tiene efectos negativos sobre el humor y el comportamiento. Además, es un error pensar que son un asunto privado de sus padres. No pertenecen a sus familias porque no son objetos sino sujetos de derecho. Una categoría especial de ciudadanos cuyas necesidades especiales están reguladas por leyes internacionales. Son más vulnerables que otros colectivos porque, como hemos dicho, están en periodo de crecimiento. Y con sus características propias, forman parte de la comunidad. Como dice el famoso proverbio africano: para criar un hijo hace falta una tribu. Así ha sido desde los orígenes de nuestra especie. Algunos antropólogos llegan a afirmar que es precisamente la organización colectiva del cuidado a nuestras criaturas (que, a diferencia de otras especies, nacen completamente inmaduras), lo que nos ha hecho humanas y civilizadas. Sabemos que las vivencias y carencias infantiles tienen repercusiones importantes a lo largo de toda la vida. Para garantizar la democracia, todos los niños y niñas deben tener los mismos derechos y deberes. Pero en la situación actual, no todos disponen del mismo acceso al sol, al aire libre, a zonas verdes, al juego espontáneo en la naturaleza o a una familia tranquila y sosegada, factores que son indispensables para un desarrollo saludable.

8. Ahora lo importante es que hagan las tareas y “no pierdan” el curso.

Falso: Aunque los aprendizajes y resultados académicos son fundamentales para el futuro de los niños, en una situación crítica como la que vivimos, no son lo más importante.

Dado que la alteración de al menos un tercio del curso escolar afecta a casi 8 millones de estudiantes en todo el país, las soluciones solo pueden ser colectivas. En las familias, lo esencial es cuidar la salud física y mental de todos sus miembros, permitiendo que los pequeños expresen y elaboren de diversas maneras (dibujos, cuentos, música...) sus vivencias del encierro. Favorecer la comunicación, la conexión y el disfrute en común, aporta bienestar a todos. Y dejarles un espacio para que puedan cultivar sus intereses. Muchos de los grandes genios en las ciencias, las letras y las artes, estuvieron confinados en sus casas por enfermedad. Ello les permitió salirse un poco de la rutina escolar cotidiana para descubrir y desarrollar una pasión que, más adelante, se convertiría en su vocación y su profesión. Lo más importante ahora es que puedan integrar esta vivencia traumática, en mayor o menor grado para todas, a sus vidas. Integrarla y extraer de ella enseñanzas positivas.

*Heike Freire es madre, filósofa, psicóloga y pedagoga. Asesora de organizaciones públicas y privadas, administraciones y centros educativos. Y directora del Curso Superior de Pedagogía Verde. Florida Universitaria Activista por los derechos de la infancia y de la Tierra.
*José María Paricio Talayero es padre, abuelo y pediatra. Doctor en Medicina. Diplomado en 
Diseño y Estadística en ciencias de la Salud. Presidente de APILAM y creador de http://www.e-lactancia.org y http://www.telasmos.org.

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Fuente: EL PAIS 4 de abril de 2020

 


lunes, 30 de marzo de 2020

GUÍA OMS: PARENTALIDAD POSITIVA DURANTE COVID-19




1.TIEMPO UNO-A-UNO

¿No puede ir a trabajar? ¿Escuelas y colegios cerrados? ¿Preocupado/a por el dinero? Es normal sentirse estresado/a y abrumado/a
El cierre de la escuela y del colegio también es una oportunidad para mejorar las relaciones con nuestros niños, niñas y adolescentes.
El tiempo uno-a-uno es gratis y divertido. Hace que los niños se sientan amados y seguros, y les muestra que ellos son importantes.

Dedique tiempo para pasar con cada hijo e hija: Puede ser de sólo 20 minutos, o más tiempo, depende de nosotros. Puede ser a la misma hora todos los días para que los niños o adolescentes puedan esperarlo.

Pregúntele a su hijo o hija qué le gustaría hacer: Poder elegir aumenta su confianza en sí mismo. Si quieren hacer algo que no está bien con el distanciamiento físico, entonces será una oportunidad para hablar con ellos sobre esto.

Ideas con su bebé / niño o niña pequeño/a:
ü      Copie sus expresiones faciales y sonidos.
ü      Canten canciones, hagan música con ollas y cucharas.
ü      Apile tazas o bloques.
ü      Cuente una historia, lean un libro o
ü      comparte fotos.

Ideas con su adolescente:
ü      Hablen sobre algo que le gusta a sus hijos: deportes, música, televisión, celebridades, amigos.
ü      Hagan ejercicio juntos con su música favorita.

Ideas con su niño o niña:
ü      Lean un libro o miran fotos.
ü      ¡Bailen con música o canten canciones!
ü      Realicen juntos un trabajo en la casa - ¡haga que la limpieza y el cocinar sean un juego!
ü      Ayúdale con las tareas escolares.

2.MANTENIÉNDOLO POSITIVO

Es difícil sentirse positivo cuando nuestros hijos pequeños o adolescentes nos están volviendo locos. Muchas veces terminamos diciendo "¡Deja de hacer eso!" Pero es mucho más probable que nuestros hijos hagan lo que les pedimos si les damos instrucciones positivas, y muchos elogios por lo que hacen bien.

Diga el comportamiento que usted quiere ver: Use palabras positivas cuando le diga a su hijo qué hacer, como por ejemplo "Por favor guarda su ropa" (en vez de "¡No hagas un desastre!")

Elogie a sus hijos cuando se comportan bien: Trate de elogiar a su hijo pequeño o adolescente por algo que ha hecho bien. Puede que no responden en el momento, pero los verás haciendo esa cosa buena de nuevo. También les asegurará que usted le ve y se preocupa por ellos.

Todo se trata de cómo se lo dice: Gritarle a su hijo solo hará que usted y ellos estén más estresados y enojados. Llame la atención de su hijo usando su nombre. Hable con voz tranquila.

Sea realista: ¿Puede su hijo realmente hacer lo que usted le está pidiendo? Es muy difícil para un niño mantenerse quieto dentro de la casa por un día entero, pero tal vez puedan permanecer en silencio por 15 minutos mientras que usted está hablando por teléfono.

Ayúdale a su adolescente a mantenerse conectado: Los adolescentes en especial necesitan poder comunicarse con sus amigos. Ayude a su hijo o hija a conectarse a través de las redes sociales y otras formas seguras de distanciamiento. ¡Es algo que también pueden hacer juntos!

3.¡ESTABLEZCA UNA ESTRUCTURA!

COVID-19 nos ha quitado nuestras rutinas diarias de trabajo, hogar y escuela.
Esto es difícil para niños, niñas y adolescentes, y para usted. Hacer nuevas rutinas puede ayudarles.

Construya una rutina diaria flexible pero constante
ü      Haga una rutina para usted y sus hijos que tiene tiempo para actividades planeadas como para tiempo libre. Esto puede ayudarles a tus hijos a sentirse más seguros y mejorar su comportamiento.
ü      Los niños y niñas o adolescentes pueden ayudar a planificar la rutina del día, como por ejemplo poner el horario en que van a cumplir sus tareas de la escuela.
ü      Los niños van a seguirla mejor si ayudan a elabolarlo. Incluir los ejercicio todos los días. Esto ayudará con el estrés y la abundancia de energía en los niños.

Usted es un modelo para el comportamiento de su hijo: Si usted pone en práctica mantener distancias seguras e higiene, y trate a los demás con compasión, especialmente aquellos que están enfermos o vulnerables,
sus hijos y adolescentes aprenderán de usted.
Enseñe a su hijo sobre mantener distanciamiento seguro: También pueden escribir cartas y hacer dibujos para compartir con otros. ¡Póngalos afuera de su casa para que otros lo vean! Puede tranquilizar a su hijo explicando sobre las medidas que ha tomado para mantener seguridad. Escuche sus sugerencias y tómelas en serio.

Haga que el lavado de manos y otras medidas de higiene sean divertidos: Invente una canción de 20 segundos para cantar mientras se lavan las manos. ¡Agregue acciones! Déle a los niños puntaje y elogio por lavarse las manos regularmente. Haga un juego para ver cuántas veces tocamos nuestras caras, con un premio por el menor número de toques (pueden contar el uno para el otro).

Al terminar el día, dedique un minuto para reflexionar sobre el día. Cuéntale a su hijo o hija una cosa positiva o divertida que ellos hicieron.

4.MAL COMPORTAMIENTO

Todos los niños se portan mal. Es normal cuando los niños están cansados, con miedo, tienen hambre, están aprendiendo independencia. ¡Y pueden volvernos locos cuando estamos atrapados en casa!

Intenta redirigir:
ü      Detecte el mal comportamiento temprano y redirija la atención de sus hijos de un mal comportamiento a uno bueno.
ü     ¡Deténlo antes de que comience! Cuando empiezan a inquietarse, pueda distraer con algo interesante divertido:

Hacer una Pausa: ¿Usted siente ganas de gritar? Haga una pausa de 10 segundos. Inhale y exhale lentamente cinco veces. Luego trate de responder de una manera más tranquila.

Use consecuencias: Las consecuencias ayudan a enseñar a nuestros hijos la responsabilidad de lo que hacen. También permiten una disciplina controlada. Esto es más efectivo que los golpes o gritos.
ü      Déle a su hijo la opción de seguir sus instrucciones antes de darle la consecuencia.
ü      Trate de mantener la calma al dar la consecuencia.
ü      Asegúrese de poder cumplir con la consecuencia. Por ejemplo, quitar el teléfono de un adolescente durante una semana es difícil de aplicar. Retirarlo durante una hora es más realista.
ü      Una vez que la consecuencia ha terminado, déle a su hijo la oportunidad de hacer algo bueno y felicítelo por ello.


5.MANTENGA LA CALMA Y MANEJE EL ESTRÉS

Este es un tiempo de estrés. Cuida a sí mismo, para que usted pueda cuidar de sus hijos.

Usted no está solo/a: Millones de personas tienen los mismos miedos que nosotros. Encuentre a alguien con quien pueda hablar sobre cómo se siente usted. Escúchale a esa persona. Evita aquellas redes sociales que le hagan sentir pánico.

Tome un descanso: Todos necesitamos tomar un descanso. Cuando sus hijos estén dormidos, haga algo divertido o relajante para sí mismo. Haga una lista de actividades saludables que le gusten hacer a usted. ¡Se lo merece!

Escuche a sus hijos: Sea abierto y escuche a sus hijos. Sus hijos buscarán su apoyo y tranquilidad en usted. Escuche a sus hijos cuando ellos cuentan cómo se sienten. Afirme los sentimientos que tienen y denles consuelo

Hacer una pausa: Prepare una actividad relajante de 1 minuto que usted pueda hacer cuando siente ansiedad o estrés. Hacer una pausa también puede  ser útil cuando siente que sus hijos le están fastidiando o que han hecho algo mal. Le da la oportunidad a usted de estar más calmado. Unas pocas respiraciones profundas, o conectando con la sensación del piso debajo de sus pies, pueden hacer la diferencia. ¡También puede Hacer una pausa con sus hijos!.

6.CONVERSANDO ACERCA DEL COVID-19

Esté dispuesto a conversar. Ellos ya habrán escuchado algo. El silencio y los secretos no protegen a nuestros hijos. La honestidad y transparencia sí le protegen. Piense en las cosas que ellos van a entender. ¡Usted conoce a sus hijos mejor que nadie!

Actúe con apertura y escuche: Permita que su hijo hable libremente. Hágales preguntas abiertas para ver cuánto ya saben acerca del tema.

Sea honesto: Responda siempre sus preguntas con sinceridad. Piense en la edad que tiene su hijo y su capacidad de comprensión.

Sea un apoyo: Su hijo puede estar asustado o confundido. Déles espacio para compartir cómo se sienten y hágales saber que usted está allí para apoyarles a ellos.

Está bien no saber las respuestas: Está bien decir, "No lo sabemos, pero estamos trabajando en eso"; o "no lo sabemos pero creemos que..." ¡Use esto como una oportunidad para aprender algo nuevo con su hijo!

Héroes, no agresores: Explique que COVID-19 no tiene nada que ver con la aparencia de alguien, ni de dónde es o qué idioma habla. Dígale a su hijo que podemos ser compasivos con las personas que están enfermas y con quienes le cuidan. Busque historias de personas quienes trabajan para detener el brote del virus y quienes cuidan a personas enfermas.


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jueves, 26 de marzo de 2020

Guía psicológica para sobrellevar la cuarentena de niños y adultos



Gestionar la incertidumbre y mantener la calma son algunas de las dificultades a superar


Las fases que atraviesa una persona en cuarentena no son lineales. Se solapan. Incluso se pueden experimentar todas el mismo día. Enfado, rabia, sorpresa, negación, aceptación son algunas de ellas. Los especialistas coinciden en la necesidad dejar fluir y reconocer las emociones. Una cuarentena de estas características por la crisis del coronavirus se asemeja psicológicamente a un secuestro. Es objetivamente una situación traumática que puede llevarnos a situaciones emocionales complicadas, no vividas antes para una gran parte de la población en los países occidentales.
"Tras el periodo de shock inicial, en el que todos hemos pensado que ojalá fuera un mal sueño, la realidad es que la forma de vivir esta situación también depende mucho de las características de personalidad previas. Hay personas con tendencia paranoide que piensan que esto es algo orquestado, con tendencia a la hipocondría, que sienten que padecen síntomas y se autoobservan, personas con una tendencia más o menos pesimistas o quien hacen uso del humor y la creatividad ante las adversidades", explica la psicóloga Raquel Huéscar.
Esta crisis pone el foco en la fragilidad del ser humano, algo que teníamos al margen de nuestra conciencia, recuerda Huéscar que nos deja algunos consejos valiosos. 

Cómo sobrevivir a la cuarentena

- Abrir el foco. Lamentarse no es de gran ayuda. "La tolerancia a la frustración de esta sociedad es limitada y a veces nos quejamos por tener que estar encerrados en casa pero no estamos viendo que esta es la realidad de muchas personas en otras partes del mundo, o que somos unos afortunados al tener todas las comodidades", afirma.
- La importancia de las rutinas. "No nos cansamos de decirlo, cuando estás en tu vida habitual gusta salir de ella; pero en estas condiciones establecer rutinas flexibles ayuda a sentirnos seguros", recomienda.
- Conocer nuestro punto débil y cuidarnos. "Todos sabemos o deberíamos saber cuál es nuestro punto débil. Si eres de los que entras en pánico con cuestiones de salud, limita las informaciones a las que te expones; si eres de los que tiende a ponerse triste, intenta llamar a tu entorno, usar el humor, distraerte… Es decir, en estos días mediante el ensayo error, vamos a ir adaptando las recomendaciones generales a nuestras circunstancias".
- No descuidar la alimentación y el descanso. "Sin dormir de forma continuada no se puede estar bien, así de simple. Si puedes añadir algo de ejercicio mejor que mejor. El ejercicio segrega de forma natural sustancias naturales que generan placer y bienestar", asegura la psicóloga. 
- Retos positivos. "En estos días me leo un libro seguro, ordeno la cocina o ayudo a mi hijo con la lectura. De esta saldremos, y con algo más de lo que partimos. Conversar, pensar con calma, mirarnos, sentirnos… Muchas veces de todo aquello de lo que intentamos huir en nuestra vida rápida y poco consciente", invita.
- Mantén el contacto social. Huéscar recomienda un contacto fluido con tu familia cercana y con los amigos lejanos. Siempre respetando los tiempos y sin estar disponible totalmente, pero poner palabras a lo que se siente ayuda.
- Si tienes hijos mantén la calma. "No sé si te has fijado que cuando un avión se mueve mucho lo que verdaderamente asusta es sentir que la azafata está nerviosa. Los niños nos miran a nosotros y cómo lo estamos llevando, somos su figura de seguridad", avisa. 

La importancia de los gestos conjuntos como sociedad

Raquel Huéscar es consciente de que con esta situación habrá pérdidas, desafortunadamente muchas personas enfermas, repercusiones en muchos ámbitos.
"Gestos como el aplauso diario resultan muy emotivos, nos unen, hacen comunidad y nos constituyen como comunidad resiliente. La cuestión es que como sociedad tenemos que valorar no sólo el trabajo de los sanitarios, sino de tantas personas que día a día siguen trabajando, exponiendo su salud, para que los demás podamos seguir adelante. Desde personal de aviación, limpiadores, personal de reparto, supermercado, administrativos en diferentes sectores… Y un sinfín de profesiones que necesitan también el reconocimiento social a su labor. Creo que sentirlo les reconfortaría", propone.

¿Cómo gestionar la cuarentena con niños?

"Mantener la calma es lo importante. Hay que enfatizar en el tema del autocontrol para padres. Si a nosotros nos genera tensión la situación actual tenemos que pensar que a los niños más aún. El buen trato a la infancia no está en cuarentena. Es terrorífico pensar en niños o mujeres que sufren maltrato. Las manualidades están muy bien, pero es más importante la tranquilidad y el trato", pide el psicólogo clínico y especializado en crianza Alberto Soler.
Soler reconoce la magnitud de la situación actual y aunque afirma con sorna que no es especialista en apocalipsis zombies recomienda algunos consejos para sobrellevar esta cuarentena con niños.
- Los bebés o niños de dos o tres años tienen en casa lo que más necesitan para su desarrollo, a sus padres, por lo que no son conscientes de lo que está pasando. Mantener una rutina de costumbres será necesario para que el niño se sienta confiado y seguro. 
- A partir de los 6 años comienzan a ser más concientes de su entorno. Ya dependerá del temperamento del niño cómo llevará esta cuarentena. "Los hay que están tan tranquilos la mayor parte del tiempo jugando a los Lego y otros acostumbrados a actividad física que necesitarán desfogar", cuenta Soler.
- Padres tranqulizadores más que estimuladores. Los niños necesitan unos progenitores calmados y dueños de sí mismos en este momento. "Hay un bombardeo de cosas para hacer con los niños y entretenerlos. Realmente los niños necesitan menos actividades educativas y más padres, tranquilos, amorosos y afectuosos que sean capaces de mantener la calma en esa situación tan complicada", sostiene.
- Limitar el uso de pantallas y cuidar que sean contenidos adecuados a la edad. Poner límites de tiempo siempre es necesario aunque en esta situación y dadas las circunstancias se puede ser más laxo.
- Fuera las noticias. Los niños no las necesitan en este momento. Se están ofreciendo en un tono que no les hace bien a los niños ahora.
- Intentar mantener las rutinas. "Es situación excepcional tenemos que mantener rutinas pero no la normalidad porque no es una situación normal", afirma. En este tiempo son muchas las escuelas que intentan que los alumnos mantengan un ritmo parecido al de las aulas, algo absolutamente irreal. 

"Cuidado con el positivismo"

Soler alerta del peligro del positivismo. Una imagen amplificada por las redes sociales. "Cuidado con el positivismo. Cuando lo estamos pasando mal, discursos como el positivismo pueden hacer más daño. Esta situación es un desastre, ninguno queremos estar así y tenemos derecho a estar de mal humor. Si por norma el positivismo de Instagram es peligroso, ahora es peor. Pones lo bueno, pero no que nunca has hablado tanto con tu pareja y que estás al borde del divorcio", cuenta.
Insiste Soler en hacer una rutina laxa: "No nos podemos estresar por lo que vamos a hacer durante el día. Un poco de calma. Y otro niveles, tampoo nos estresemos. No podemos hacer la transformación digital que no hemos hecho en 20 años en dos días".
"Intentemos aceptar lo negativo y que no te sientas mal por no aprovechar este  tiempo de cuarentena en hacer cosas que no has hecho nunca como aprender a tocar el violín", sentencia.

La ansiedad por el futuro 

No sabemos cuánto va a durar esta cuarentena. El Gobierno insinúa que la posibilidad de que se amplíen los 15 días es cierta. La psicóloga Raquel Huéscar explic que lo que nos ayuda es sentir que ahora no podemos planificar a largo plazo, hay que ir viendo la situación casi día a día. Es posible que la situación se alargue, pero nadie ni nada puede darnos una respuesta. Así que, cuanto antes nos hagamos a la idea de esto, antes nos adaptaremos.
Alberto Soler es optimista a medio y largo plazo. "Quiero pensar que tendrá aspectos positivos, aunque eso ya es mi opinión personal. En el mundo tan hiperglobalizado y capitalista en el que nada puede parar, esto de frenar durante unas semanas nos llevará a cuestionarnos cosas como la velocidad desplazamientos a bajo coste, valorar formas alternativas de trabajo y de enseñanza. Espero que podamos sacar conclusiones positivas de esta terrible crisis". Todos lo esperamos. Porque esto también pasará.

Fuente: Cadena Ser  https://cadenaser.com/ser/2020/03/18/sociedad/1584514296_725512.html